Comparativa: Casio W-86 VS Amazfit Neo

Tenía ganas de pisarle una review a Guti y no solo he hecho eso, sino que he ido más allá y me he aprovechado hasta de sus propias fotos (que no se las he robado, no penséis mal, gentilmente nos las ha facilitado a Zona Casio). Pero, ¿por qué queríamos hacer esto? Porque el producto a comparar se las trae. Se trata del, que dicen, nuevo y rompedor «smartwatch» Amazfit Neo, un reloj que desde que salió ha hecho arder el mundo de las novedades relojeras como la pólvora, e incluso lo han comparado como un competidor claro contra G-Shock. Aquí no vamos a hacer eso, no vamos a compararlo contra un G-Shock (esa comparación la hará Guti en su blog, os lo adelantamos), pero sí queríamos ir «algo más allá» de lo que todo el mundo va a hacer o, dicho de otra forma, rizar el rizo y verlo contra un Collection. ¿Y por qué? Pues porque por precio, el Amazfit Neo compite directamente contra Collection, estamos hablando de un reloj digital, con sensores, por 43 € (PVP oficial, fácilmente se puede encontrar por bastante menos, 37 € o 35 €, sin muchos problemas). Pocos pueden llegar ahí, y «ataca» directamente a los Collection WR-50, como los AE-1200, MWD-100, DW-291… O un W-86 o W-59 incluso. La gente pensará que por poco más – y con razón muchos dudarán – pueden conseguir un Amazfit Neo a precio de W-59. Ya veis hasta qué extremo de locura está llegando esto.

Claro que por ese precio sería mucho pedir cristal mineral, display íntegramente dot-matrix (el Neo solo tiene una línea superior de matrices, el resto son simples segmentos), MIP… Al final, si lo miramos fríamente, los sensores en sí no son muy caros. Queremos decir: un sensor hoy en día es una tecnología fácil de producir y de adquirir, no es como antes que tenían que hacerlos con materiales y procedimientos muy específicos. Lo complejo es implementarlo, y rodearlo luego de buenos materiales. Ya lo vimos en G-Shock con sus GBD-H1000 la que tuvieron que liar para que no se disparase el consumo de las antenas (con nuevos materiales de resina), o incluyendo en otros materiales cerámicos (GPR-B1000) o monocascos de fibra de carbono. O sea, que es en eso en realidad donde está el dinero, lo que llaman I+D, y una vez tengas ese asunto resuelto, es cuando puedes abaratar.

Timex, otros que ofrecen lo que Casio no puede

A Casio «se le están subiendo a las barbas» demasiados fabricantes últimamente. Mientras Nixon comercializa sus robustos SS, y Armitron sus Rubik y demás, todos con macizas cajas de metal y precios muy competitivos, es ahora la poderosa firma Timex quien mueve ficha donde Casio no puede – o no quiere – hacerlo: en los asequibles digitales con caja de acero macizo.

Si antaño era Casio quien hacía estas cosas, es decir, ofrecer mejores relojes que la competencia, incluso con más tecnología, a precios populares, hoy Casio se ha vuelto «su propio enemigo». Adopta la postura que antaño tenían sus rivales (a los que barrió), y ahora son sus rivales quienes ofrecen buenos relojes, acabados, y materiales.

Los modelos antiguos «anti-COVID»

Hace poco os publicamos algunas sugerencias (sugerencias, nada más, que quede claro; cada uno puede llevar, faltaría más, el reloj que más le agrade consigo) sobre los modelos digitales de la Casio actual, muy valiosos en estos tiempos tan crudos de pandemia. Este tipo de artículos que tienen que ver con el coronavirus siguen teniendo una gran difusión y notable éxito (de hecho ha sido uno de los posts más leídos durante la semana), por lo que vamos a profundizar un poco en ello, pero viéndolo desde una perspectiva distinta, diferente y peculiar.

Y es que ahora, y como un ejercicio más bien de curiosidad y de retrospectiva, vamos a echar la vista atrás y hacer mención de algunos de los modelos que, durante los años ochenta – es decir, de los primeros años de Casio, o de sus años más «productivos» -, habríamos elegido como relojes aptos para llevar con nosotros en este apocalíptico escenario.

Casio Collection: comparativa de tamaños

Mucho se ha hablado sobre el tamaño de los modelos de Casio actuales y de los antiguos. Sobre todo, en lo que respecta a su tamaño se ha notado una clara tendencia a hacerlos más grandes, algo evidente en algunas gamas como G-Shock. Pero seguro que a muchos os resultará curioso saber un poco cómo era el tamaño de aquellos primeros Casio respecto a los de ahora, y para ello nada mejor que elegir eso: uno de los primeros, primerísimos modelos. Tanto, que estamos hablando de uno de los modelos de resina que fueron inéditos en el mercado. Tras el carismático y novedoso F-100 que, con su módulo 52, apareció en el mercado en 1977, en 1978 vería la luz el F-200, con el módulo 55 y que sería su sucesor. Fue uno de los primeros relojes en ofrecer las, a posteriori, combinación de leyendas en color amarillo y blanco, y uno de los predecesores de los famosos y múltiples modelos de resina que coparían el mercado la década posterior.

Por lo tanto, es un modelo muy útil para comparar medidas y saber si realmente los relojes de aquellos años, en lo que a Collection se refiere al menos, eran tan compactos o no.

Las soluciones de información múltiple en los Casio antiguos (y que ya no se ven hoy)

Son muy conocidos, y estamos relativamente habituados (gracias en parte a que no hace tantos años que dejaron de fabricarse) a la característica de cambio de fecha/hora en algunos modelos digitales de Casio. Como el display tenía pocos dígitos, y la pantalla era relativamente pequeña, no había espacio para incluir la fecha y la hora a la vez, así que uno podía pulsar un botón, y consultar la fecha. Soltaba dicho botón, y volvía la hora.

Modelos de este tipo eran los F-30, F-14, F-12 o F-18, y algún que otro reloj de aquellos años, como los B612 de caja cromada.

Más variantes para los A1000

Aparte de la RBW (rainbow, «arcoiris», A1000RBW-1) que vimos el otro día Casio comercializará más versiones del modelo de caja de acero macizo A1000 aunque, de momento, ninguno es el de correa de resina que todos esperamos. Eso sí, uno de ellos será una variante toda negra mucho más «masculina» que las que llevamos viendo hasta ahora, la A1000MB-1B, con milanesa también con recubrimiento en negro. Por desgracia, en esta no han tenido el detalle de recubrir también los pulsadores, que serán en un tono cobrizo un poco/demasiado «contradictorio» o «chocante» con la estética del resto del modelo.

La otra variante será, y por primera vez, una dorada, la A1000MG-9, ésta en positivo y hay que reconocer de muy bella factura. Teniendo en cuenta que es un reloj totalmente de acero, sin duda competirá muy bien con las variantes cromadas de tonos «oro» de los A168 actuales. Sus precios serán ligeramente superiores a los modelos actuales, aunque no tanto como el RBW que rozaba los 180 €.

Nuevos Casio A168…, para seguir yendo a la moda

El otro día hablaba con un caballero muy aficionado a los Casio, que los A1000 no se veían por ningún lado y que parecía que Casio había pinchado en hueso con ellos. Y precisamente esta mañana me contaba «un pajarito» que ni muchísimo menos: son de los modelos que más se venden dentro de la nueva línea Vintage, y principalmente sus variantes más caras están teniendo un éxito arrollador.

Pues como ese tipo de relojes parece que le funcionan a Casio, y como supongo que aquellos Casio A168 con máscaras cuadriculadas y demás les ha funcionado también fantásticamente, han vuelto a repetir. Se han subido a la parra que no veas, pero amigos, si se venden, pues genial. Y es que han lanzado una variante especial de estas «multicolor» – efecto arcoiris – que ya vimos en alguna que otra edición de G-Shock, por (agárrese usted) casi 200 €. En concreto, 179 €. No está mal para un módulo que es un F-91, ¿verdad?

Redescubriendo las bondades de los relojes Casio durante el confinamiento

Louis Cheslaw escribe para el The Strategist, en el New York Magazine. Ayer, publicaba una interesante columna contando su experiencia durante el confinamiento. Relataba que tuvo que aprender a no depender del transporte público, y del smartphone, tanto como lo hacía antes. Pero como convivía en una casa compartida por varias personas, se veía en la necesidad de salir a comprar a menudo, por lo que ir caminando a todas partes no era una opción. Acabó entonces usando el servicio público de bicicletas. El problema con ese servicio es que, aunque es bastante competitivo, se vuelve muy caro si se pasa del tiempo de uso, así que necesitaba algo que le informase rápidamente del tiempo que ha estado usando el vehículo. Dado que tiene que ver la hora de un vistazo, entre el tráfico y esquivando a otros usuarios de la carretera, un reloj analógico no era una opción, pues tenía que fijarse demasiado en las manecillas, acabando siendo un peligro.

Decidió entonces que lo mejor sería elegir un digital, pero, ¿cual?

Aquí están por fin los S Series de metal y digitales

Casio Japón ha publicado (y luego ha retirado, aunque lo puedes ver aún a través de la caché de Google) el anuncio de los nuevos GM-S5600 para las S Series. No sabemos muy bien por qué han decidido eliminar la publicación, aunque tampoco nos sorprende porque no es la primera vez que lo hacen. Junto a ellos publicaban el anuncio (que también lo han decidido retirar) en donde los presentaban para este mes de agosto, pero al final no lo han hecho. Probablemente ellos hubieran querido lanzarlo ya este mes, pero como ocurre con el retraso para Europa de los GA-900, no les ha sido posible. Y es que – se cuenta, se rumorea – que tienen un lío monumental en las factorías de Casio en Asia, debido por supuesto a la pandemia de la COVID-19, lo que ha obligado a que no puedan funcionar a pleno rendimiento, los turnos tengan que espaciarse más, y haya que dejar mucha más distancia entre empleados (ya sabéis que en las factorías de este tipo en China trabajan los operarios casi codo con codo uno pegado al otro, de hecho hasta en Yamagata trabajan así).

Pero han llegado tarde porque, como ya se sabe, una vez sueltas algo por la Red, al instante se difunde por todas partes y muchos ojos avizores lo recogen. En este caso además, varias páginas web japonesas de venta han publicado también los relojes – con el permiso o no de G-Shock, a saber -, e incluso lo han difundido a través de redes sociales.

Una pequeña onza de chocolate

Durante buena parte del siglo XX y hasta bien entrados los años ochenta, la merienda habitual de los niños era una onza de chocolate metida entre dos trozos de pan «y a correr». Tras salir de la escuela por la tarde, era el bocadillo «estándar» por antonomasia. Solo los más afortunados se podían permitir acompañarlo de una pieza de fruta, una manzana en la mayoría de ocasiones, o un plátano ya como caso extraordinario.

La onza (aunque en realidad se llame así, actualmente no tiene ninguna relación con la medida del peso) varía según el fabricante. Una «onza» es lo que se llama popularmente a una ración de una tableta, que en su tiempo era «un cuadradito«. Esto es debido a que antiguamente las tabletas de chocolate pesaban una libra, y venían en onzas, que era como se vendían en las tiendas de ultramarinos (la tableta entera era muy cara para aquella España de la escasez, así que por unas monedas salías de la tienda con una onza envuelta en un papelito que, como acabamos de decir, era bastante más cantidad que «las onzas» actuales).

El ataque de las ediciones especiales

Casio siempre ha tenido ediciones especiales, o/y limitadas, de sus modelos. Eran las llamadas «versiones B», variantes que podías encontrar temporalmente en algunos mercados, o que se distribuían menos genéricamente.

Sin embargo, desde hace unos pocos años estamos siendo espectadores de la llegada de innumerables variantes de series limitadas. Incluso en la gama más baja de Collection, es habitual ver cómo aparecen versiones de determinados modelos en ciertos colores y combinación de tonos que, al poco de presentarse y terminarse el stock que Casio haya definido para ellos, dejan de estar disponibles.

Tal es el caso de los F-91WM metalizados, los W-59B, o los más recientes W-800H-1B o F-201WAM.

Este es el primer «F» de la historia, el Casio F-1

Lástima que se encuentre en ese estado tan lamentable, estos modelos no tenían muy buena vida, en cualquier caso (estaban destinados, sobre todo, a niños), pero sí, es el F-1, el primero de una larga lista de F’s. Obviamente no es «el primero» históricamente hablando (el primero es el F-200), ya que su módulo (el 350) no es muy antiguo (comparado con otros Casio de los ochenta, claro). De hecho el modelo data de 1984, en diciembre de ese año Casio lo pondría en el mercado, de manera que ya había algún que otro «F» detrás de él (F-7, F-80, F-200, F-300…), pero sí es el primero de esta histórica serie, el que tendría el honor de llevar ese «uno».

Es muy difícil de ver este reloj (en todos los años, he visto muy pocos modelos), no sé si es que Casio lanzó muy poquitos, o si apenas sobrevivieron (viendo su estado, puede ser una mezcla de ambas cosas), y ya veis, trasera de plástico, típico módulo hiper-básico (ni siquiera fecha, que como en los F-30 había que pulsar otro botón), y el pulsador inferior escondido (no el superior, que suele ser lo habitual). Pero hay más curiosidades en torno a este reloj.