Caja de acero, titanio o carbono… ¿Con cual te quedas?

Cuando buscamos robustez, durabilidad y resistencia, sin duda el acero no suele tener rival. Difícil de rayar, muy sufrido y que soporta bastante bien el rudo trato, fue el material elegido para las duras cajas de los primeros G-Shock. Es, por decirlo así, «el material histórico» de los G-Shock.

Sin embargo, muchos años después (más de diez años, en realidad), Casio se vio en la necesidad de ofrecer un material más, digamos, «elitista». Un metal que aunque ya no cumpliera tan bien esa labor (el titanio es más fácil de rayar), fuese muy apreciado por sus clientes. Así nacieron a finales de los noventa los G-Shock de titanio, con aquellos MR-G que todos tenemos en la memoria.

El lío del titanio del GMW-B5000TB-1

Hay una cierta polémica con la variante TB (Titanium Black) del GMW-B5000, como bien sabéis, el elitista modelo de G-Shock hecho íntegramente con titanio, y que hace meses os adelantamos en ZonaCasio cuando para muchos era casi como una ensoñación (o algo irrealizable, incluso). Pues ya veis, habíamos acertado de pleno (también nos equivocamos otras veces, que conste).

La cuestión es que nadie sabe de qué titanio está hecho el GMW-B5000TB-1, y es algo que en Casio guardan en el más absoluto secretismo. Parece ser que todo es debido a la resistencia, es decir: querían un exterior a la altura de lo que se le debe exigir y pedir a un G-Shock, superior a aquellos MRG-100T de 1996 (los primeros G-Shock con exterior en titanio de la historia), por lo cual se cuenta que la aleación es exclusiva de Casio, digamos que no es una aleación «oficial» que uno puede adquirir a un proveedor para que le haga la caja de su reloj. Esta teoría cobra fuerza cuando sabemos que, ante la complejidad del reto al que se enfrentaban, unido a los desafíos de trabajar con el propio titanio como metal (mucho más exigente con las piezas de fresado, ya que el titanio «se ríe» de las que se utilizan en acero inoxidable, digamos que «le hacen cosquillas» y quiebra muelas y desgasta cortes como si nada), en Casio se vieron en la necesidad de crear unas instalaciones exclusivamente destinadas para producir solo esta variante de los B5000.

¿Dónde quedaron las tapas traseras de titanio?

No era nada raro ver relojes de Casio con tapas traseras de titanio. Pro Trek, la desaparecida Pathfinder, e incluso Data-Bank y algún que otro G-Shock las montaban. Ese detalle, unido a la ligereza propia de la resina (y a su total inmunidad respecto a la corrosión) hacía que el reloj tuviera un atractivo descomunal, y una exclusividad que ninguna otra marca de relojes, solo en Casio, era capaz de ofrecer ni podíamos encontrar.

Poco a poco lo de las tapas traseras en titanio se fue volviendo algo cada vez más exótico, más raro de ver. Se mantuvo en G-Shock con algunos modelos, y acabó recluyéndose únicamente en los Gulfman. Hoy ni siquiera eso: hasta los «premium» Gulfmaster llevan tapa trasera de «simplón» acero. Más aún: en su mejor digital, el GWF-D1000, Casio ni siquiera pensó en una alternativa con caja íntegra en titanio, algo que sería muy de agradecer dado el altísimo precio del reloj.

Querida Casio

Como a vosotros, me apasionan los relojes digitales. Quizás ese es el motivo principal del desencanto que tenemos con Casio últimamente. Nuevos lanzamientos, en donde parece que han perdido el buen saber hacer de antaño. Alejados de su concepto original, dedicándose ahora a los relojes analógicos y premium.

Estoy convencido que aún nos queda algo de pasión por la marca, así que por nuestra parte que no quede, démosles algunas buenas ideas…

¿Por qué no hay relojes de Casio en oro?

El anuncio del Apple Watch con caja de oro a precios astronómicos ha vuelto a reabrir el eterno debate: ¿por qué se fabrican tan pocos relojes de oro y de plata? Y, con los recubrimientos actuales, ¿son necesarios este tipo de materiales tan monstruosamente caros y tan escandalosamente dañinos al medio ambiente?

Antes de la llegada del titanio y de los elementos llamados «tecnológicos», como la fibra de carbono y demás composites, uno de los mejores materiales en los que se podían construir las cajas de los relojes era el oro, un metal que no causa alergias, que no se oxida y que es fácil de mantener.

De vuelta a los armis

Yo siempre he sido de correas de resina. Siempre me han parecido lo más cómodo y lo más útil, aunque paradójicamente mi primer reloj digital era con armis, y el reloj que más tuve de pequeño, hasta que de adolescente pude comprarme uno con mi propio dinero, era también con armis. Y el armis nunca me resultó molesto, ya que jugaba, estudiaba, y salía a divertirme con él. Probablemente era debido a que era un reloj muy ligero, con eslabones laminados y caja chapada.

A medida que pasaba el tiempo y comenzaba a trabajar en tareas casi siempre manuales, en las cuales requerías moverte mucho, y a entrenar (el armis me molestaba especialmente cuando realizaba katas, mientras que la resina no) fui cambiando casi sin darme cuenta los relojes, adquiriendo siempre modelos con correa. Esto trajo consigo un mundo nuevo que antes me era desconocido: los recambios (nunca había tenido la necesidad de cambiar un brazalete de metal, a pesar del duro trato que les daba), las «re-adaptaciones» (las correas de otros relojes que me gustaban por su comodidad cortadas o «recortadas» para ponérselas a otros modelos)… En resumen: gastos, pero sobre todo preocupaciones y roturas.

Brazalete de titanio sólido para el último Pro Trek


Casio actualiza su línea Pro Trek con un bonito componente que lleva un atractivo nombre capicúa: PRG-505T-7 (y no palíndromo, porque es un número). Se trata de un completo dual cuyo principal atractivo es que estrena un brazalete de titanio sólido (es decir, no son placas dobladas de titanio, sino eslabones «de verdad»). Su caja, como este tipo de duales, es una combinación de resina y acero. Además, posee tecnología Tough Solar y es triple sensor (brújula, barómetro con termómetro, y altímetro). Resiste también las bajas temperaturas, hasta los -10 grados.

He probado los modelos con brazalete de Pro Trek y, la verdad, son algo molestos si los necesitas para una actividad deportiva en donde tienes que moverte mucho. Al fin y al cabo, las pulseras no se ciñen todo lo que te gustaría a la piel cuando las necesitas, y, cuando estás sudoroso y necesitas un poco de ventilación entre tu muñeca y el reloj que llevas, en algún tramo de ruta algo descansado, con la pulsera no puedes aflojarla y, si quieres, la única solución es quitarte el reloj unos minutos. Por eso no es extraño que la mayoría (¿o todos?) de montañeros y gente que practica trekking o deportes similares posean correas de resina o piel.

¿Es realmente tan inofensivo el titanio como nos lo quieren vender?


En prácticamente todas partes encontrarás que el titanio es un mineral totalmente inofensivo, te dirán que es inerte, que no causa irritación, que es, en suma, hipoalergénico. Bastantes químicos y muchos médicos pondrán el grito en el cielo si intentas defender que el titanio puede tener efectos adversos en la salud humana. Pero, de hecho, los tiene. El problema del titanio es común a muchos otros elementos parecidos (como el amianto en sus tiempos, o, mucho más atrás aún, el radio como recubrimiento de agujas de reloj para que brillasen en la oscuridad): la falta de estudios profundos que determinen su toxicidad. Afortunadamente, por supuesto, el titanio es mucho más seguro que esos dos elementos que acabo de mencionar, pero no está exento de peligros.

Es cierto que el titanio es un material muy resistente a la corrosión, realmente, es uno de los pocos materiales tan resistente que prácticamente se mantiene inalterable. El «secreto» es que se recubre de una capa protectora que «lo aísla», protegiendo el metal. Hay que recordar que todo metal en contacto con fuertes reactivos acaba oxidándose, y el propio oxígeno de la atmósfera es un gran oxidante. Con el tiempo, y dependiendo de la aleación utilizada en el metal con el titanio, éste se oscurecerá y presentará un color negruzco.

El nuevo anticorrosión estrena colores


Ya sabíais, cuando os adelantamos aquí la filtración del catálogo de lanzamientos de Casio, que el fabricante japonés lo presentaría en este trimestre. En efecto, es un nuevo GR-9110 (en este caso en concreto el GR-9110ER-2), es decir, un Gulfman lo cual significa, en la clasificación actual de Casio, resistencia a los golpes (como todos los G-Shock) mas resistencia a la corrosión.

Los tonos de colores son una referencia marítima que lleva por título temático «Man Series» (concretamente esta combinación es la «Men Military», en honor a los hombres de la marina), y se añade, en esta serie especial, una iluminación con decoración de fondo cuyo motivo es un ancla.

Bertucci G-1T Durato: el G-Shock de Titanio que no parece G-Shock


Aquí hemos probado malas copias de G-Shock que, de resistencia a los golpes no tenían más que el nombre (como los Nowley, recordarás), pero el que os traemos hoy no es un caso parecido, ni muchísimo menos, sino que es un reloj serio. Muy serio. Y también nos da una muestra de que se pueden hacer buenos relojes resistentes a los golpes sin necesidad de que parezca que llevas en tu muñeca «un saco de patatas atado con una cinta».

G-Shock ya lo ha hecho (los MR-G, sin ir más lejos), pero los MR-G nos quedan, lamentablemente, tan atrás en el tiempo, que a veces se hecha en falta que nos presenten algo así como estos. Como estos que ha hecho el fabricante norteamericano Bertucci: los G-1T Durato.

Casio nos enseña su último Pro Trek: PRX-7000T «Manaslu» con “Smart Access”


Cuando hablamos aquí de la memoria de actividades del año pasado de Casio, mencionamos su tecnología «SmartAccess», que facilita la gestión de todas las funciones en un reloj analógico de manera fácil e intuitiva. Esta tecnología fue estrenada en la línea tope de Casio, Oceanus, y ahora se presenta para este nuevo Pro Trek de titanio que, además, es radiocontrolado (multiband 6).

Sobre sus especificaciones, os podréis imaginar que dan para escribir una novela: prácticamente tiene de todo. Barómetro, brújula, termómetro, altímetro, horario mundial, corrección automática de las agujas, tecnología Tough Solar… Su tamaño es de 57 × 50,1 × 14 mm, y su peso de tan sólo 120 gramos, gracias al uso del titanio. Y hablando de este metal, el reloj posee un tratamiento de carburo de titanio para el exterior, con el fin de que no se raye «con sólo tocarlo», pero ahí no se queda todo: el cristal no es mineral, como en la mayoría, sino que Casio incluye en este modelo un espectacular cristal de zafiro inrayable, y, además, con tratamiento antireflejos. Simplemente espectacular.

Casio le da la guerra al níquel


Ya hablamos aquí de la importancia de que nuestros relojes de acero inoxidable incorporasen aleaciones libres de níquel. La utilización de este metal es debido a que le otorga a los aceros una mejor resistencia a la corrosión, por lo que antaño, sobre todo en la época anterior al año 2000, era muy usado en aquéllos relojes resistentes al agua. Desde el año 2008 la Unión Europea, dada la elevada toxicidad del níquel, obliga por ley a que todos los elementos de joyería (relojes incluídos) dispongan de unos niveles máximos de seguridad de níquel (que son en la actualidad de 0,5 microgramos por centímetro cuadrado).

Muchas personas, erróneamente, intentan asegurar la salud de su cuerpo (el níquel puede desarrollar afecciones menores, como eczemas, pero también puede derivar en casos de asma) usando relojes de oro o titanio, pero hay que señalar que algunas aleaciones de oro usan el níquel (o paladio), y que el titanio, para elementos como los plateados, también puede llevar níquel. Por lo tanto hay que asegurarse de que nuestro reloj de titanio no tenga incorporado este elemento como cualquier reloj de acero (en el mercado existen tests que nos confirman la presencia de níquel en el metal, el más conocido es el «Nickel Solution Detect Protect», que se puede adquirir por unos 20 €).