¿Son los relojes los únicos productos «no perecederos» de hoy?

Hablábamos el otro día de «la caducidad» de las resinas. Hace poco leía en un foro las terribles experiencias de gente que adquirió sus botas de montaña de marcas elitistas, carísimas, y tuvieron que tirarlas tras una temporada de uso porque, de tenerlas en el armario, sus resinas se habían podrido. Ocurre lo mismo con los cables de conexiones, tanto es así que muchos seguramente conoceréis de gente que ha perdido la cuenta de cuántos cables de carga, de conectividad entre puertos y demás, de sus teléfonos móviles y aparatos diversos, han ido sustituyendo en estos últimos años. Por algo las tiendas de este tipo de accesorios crecen como setas. Hasta los coches hoy están hechos de resinas, que acaban descomponiéndose y necesitando cada cierto tiempo productos de reacondicionamiento.

Está claro que, si quieres que algo dure, no tiene que ser de resina, que tarde o temprano acaba abandonándote, dañándose, o auto-destruyéndose. Tiene que ser de metal o cristal, como se hacían las cosas antiguamente.

¿Volverán a subir de precio los relojes de Casio?

Hace poco hablaba con una persona, que no citaré, que me decía que los relojes de Casio son buenos, pero para lo que ofrecen son caros. Que por lo que cuesta un Master of G, uno puede comprar un reloj con cristal de zafiro, de caja de metal – e incluso de titanio -. Claro que no en digital, ya que un modelo así no existe en ese formato.

No voy a quitar o dar razones aquí, lo cierto es que es verdad que, todos los años, Casio suele subir los precios de sus productos. Ya es difícil encontrar uno de sus relojes por menos de 20 €, aunque en realidad modelos como sus W-202 siguen siendo sumamente competitivos. Porque tampoco hay que negar que hace no tanto, cuando el W-720 campaba a sus anchas por las tiendas, uno lo adquiría por 25 € (yo llegué a comprar varios), y el W-202, que en esencia viene a ser el mismo, no ha subido mucho de precio (oficialmente cuesta 25 € también, a día de hoy). Y eso pocas marcas pueden decirlo, queramos verlo o no.

¿Tendrá que elevar Casio los precios por la pandemia?

Hemos oído durante estas últimas semanas muy habitualmente la escalada de precios en torno al material sanitario, producida por la escasez de mascarillas, de geles hidroalcohólicos, e incluso de guantes desechables (ahora mismo muy difíciles de encontrar, y desde algunas fuentes señalan que la escasez puede durar incluso hasta noviembre, dada la brutal cantidad de pedidos acumulados para abastecer hospitales, que ha echo saltar por los aires la capacidad de proveer las materias primas).

Sin embargo, pocos hablan del otro gran damnificado: las resinas. La creciente demanda de material de separación como paneles y cabinas transparentes ha hecho que compuestos como el metacrilato empiecen a escasear, y de hecho algunos fabricantes de juguetes ya tienen dificultades por la falta de material para abastecerse. Es curioso que, como ocurrió en la II Guerra Mundial con el acero, sean ahora las resinas lo que escasee, y es precisamente el material principal de muchos de los artículos que usamos a diario. Pero el problema es más grave aún, porque casi todo el material médico (para intubación, exploración, diagnóstico…) suele tener sus cuerpos de resina.

Casio de resina, sí…, pero con agujeros roscados de metal

Casio es una buena marca, nadie lo discute, y está demostrado con el tiempo. Pero como todo en la vida tiene sus errores, últimamente no ha llevado a cabo como debería el trabajo de producir relojes: G-Shocks sin la protección que prometen tener, pilas de poca duración que tras 4 o 5 cambios ya no cierran las tapas, relojes súper comerciales para ir a la moda, no para tener un duradero y fiable compañero…

En fin, una ristra de meteduras de pata enormes. Aunque también esta marca tiene sus aciertos. Por ejemplo: hace un año compré un Casio MCW-100H, que cuesta 59€ (precio oficial) y es entero de resina. Monta un módulo de Edifice, un Seiko-Epson 5434 japonés. Su pila es de tres años. Cualquiera pensaría que este reloj es solo otra víctima del consumismo y que tras cambiar un par de pilas, las roscas, uno de los problemas más gordos de Casio, fallarán. Pues NO, se ve que en Casio ha vuelto la genialidad, el propósito de durabilidad, por lo cual me garantiza un producto que me aguantará muchísimos años. Este modelo tiene roscas de acero. Un sistema muy solicitado por todos los foreros de relojería que consiste en lo siguiente: en el agujero de la rosca, en vez de hacer un surco en la resina, incrustan una rosca hembra de acero, lo cual permite abrir la caja sin problemas infinitas veces. Este sistema demuestra la apuesta de Casio por la durabilidad y de esta manera, uno puede pensar tranquilo que este reloj llegará fácil a los 20 o 30 años de edad sin despeinarse.

Por lo que querida Casio, gracias por oír las peticiones del público y ofrecernos un reloj muy discreto pero que es una auténtica joya de las que ya no se ven.

El cristal acrílico, ese gran desconocido

Denostado por la mayoría, el cristal de resina o cristal acrílico tiene una desgraciada y mala fama. Eso a pesar de que muchos relojes de antaño, de marcas de renombre, lo incluían en sus cajas (así corría menos riesgos de partirse en las caídas, al contrario que los vidrios). Seiko lo monta en sus relojes desde hace mucho tiempo, y la mayoría de sus colecciones los llevan. Pero, ¿por qué sigue teniendo, entonces, tan mala fama? Probablemente por desconocimiento.

Partamos de un hecho indudable: un cristal de resina se asienta mejor en una caja, sobre todo si ésta es también de resina. El material se expandirá con el calor y se contraerá con el frío de manera uniforme, por lo que las juntas sufrirán menos, y durarán más. En los relojes con caja de resina y cristal mineral (como muchos G-Shock) esto no ocurre, y existe una diferencia de temperatura notable que se agrava aún más si el modelo es Tough-Solar y lo llevamos con la manga descubierta – como recomiendan en Casio – en tiempo veraniego.

La redención de Casio

La Casio de hoy esta irreconocible. Odio el cariz que están tomando las cosas en nuestra marca favorita de relojes, y desde fuera lo miro como un espectador, con bastante temor. Sus últimos modelos (WS-110, WS-2000, W-736 y W-735…) ya no es ni por asomo lo que eran. Dos son los aspectos fundamentales que me hacen saltar todas las alarmas: uno, el abandono de la tecnología solar. En un mundo como el nuestro, tan contaminado y con la naturaleza tan amenazada, era muy loable lo que estaban haciendo en Casio, ofreciendo relojes solares, bien fueran Tough-Solar o, aún mejor, BatteryLess.

Decimos que mejor BatteryLess porque cuando decidas desprenderte de su capacitador, básicamente estarás arrojando al medio ambiente un trozo de carbón, poco más, y desde luego menos productos químicos contaminantes que los acumuladores o las pilas.

Casio no puede fabricar los biseles del DW-5000C porque no tiene los moldes

Ya publicamos el otro día que Casio sustituiría, por tiempo limitado, el bisel original de los modelos DW-5000C y DW-5600C (los G-Shock originales de caja metálica), junto con su pila (conviene señalar que también se ha confirmado que se hará prueba de estanqueidad a cada modelo). A su vez, parece desvelarse la razón de que hasta el momento no hubiera este tipo de biseles en el mercado: no tienen los moldes originales. Simplemente, no existen. Se estropearon, se extraviaron, o con el tiempo han quedado inservibles (Casio no ha dado las razones), pero simplemente no pueden servir los biseles, porque no los pueden fabricar.

Durante dos años, una división especializada dentro de Casio ha estado desarrollando una técnica para intentar conseguir la máxima fidelidad posible a los moldes originales, partiendo de una de las cajas metálicas del reloj, mediante técnicas ópticas. Han tenido que recurrir a las nuevas tecnologías (y gracias que la caja del modelo original era de acero, que sino ni eso) para conseguir un molde lo más exacto posible. No solo eso: Casio también ha conseguido simular la pintura del modelo original que, contrariamente a la creencia popular, no era blanca, sino gris. O una mezcla de gris, más bien.

Resina tintada, pintada, cromada y chapada: diferencias y cuidados

La aparición de los nuevos F-91 con acabado metalizado (F-91WM) ha traído de nuevo a la actualidad la variedad de recubrimientos existentes en los relojes. Más aún si añadimos a la lista los recubrimientos de brazaletes, como el de los B640 con acabado iónico (B640WC). Por eso, desde Zona Casio hemos creído conveniente volver a hacer un pequeño repaso a todos estos acabados y a sus propiedades y diferencias, con la intención de que, sabiendo un poco más sobre su mantenimiento, podamos disfrutar de un reloj en un estupendo estado y evitar que envejezca prematuramente.

No obstante, no tocaremos aquí los acabados PVD (coloquialmente conocidos como «pavonados») ni iónicos, ni DLC, algo que ya hemos afrontado en otras ocasiones y que, además, haría que este artículo tuviese unas explicaciones abrumadoramente extensas.

No deberías criticar tanto a las resinas

Algunos de los que nos leen probablemente les resultará «dolorosamente» familiar esta escena: ibas al médico y éste te recetaba unas inyecciones o te mandaba administrarte una vacuna. A continuación, se iba a un pequeño armario, cogía el envase del medicamento, acudía a una cocina de gas donde tenía en el fuego una olla con agua hirviendo, cogía la la inyección, la sumergía en el líquido caliente para desinfectarla, y luego te la aplicaba. No, no me estoy yendo a muchos siglos pasados, hablo de España (como en muchos otros países) hasta la década de los setenta. Éste método será todo «lo ecológico» que se quiera, y reutilizable, pero la buena desinfección muchas veces dependía más que nada de la paciencia que tuviera el médico, de su «profesionalidad» y tantas otras cosas.

Hoy las jeringuillas te vienen en envases estériles, que te garantizan no solo su seguridad, sino su calidad. ¿Qué ha hecho todo esto posible? Pues sí: la popularización de los plásticos.

Comparativa: los «all resin» de Casio

Pocas veces iniciamos un artículo con la imagen de la trasera de un reloj. Pero creo que en esta ocasión lo merece, porque la trasera de este humilde F-30 es, con diferencia (y con el permiso de algunos «G» y de modelos como el DW-3000), una de las más impactantes que se pueda ver en un reloj. No por su acabado, su pulido o su dibujo grabado, sino por las formas de su diseño que recuerdan tétricas sombras nocturnas, góticos trazados como los de la propia ciudad de Gotham, de películas procedentes de la misma década -la de los noventa- en que el reloj fue lanzado, como «Batman Returns» (1992) o «Batman & Robin» (1997). Porque precisamente casi a la par que el «retorno de Batman», llegaba a las tiendas este modelo.

El Casio F-30 es uno de los relojes que más engañan en su aspecto, y el cual, como algunos G-Shock, sólo alcanzamos a darnos cuenta de su verdadera magnitud cuando lo presenciamos en directo. Parece un reloj pequeño, casi una nimiedad, pero si lo ponemos delante de todo un DW-5600 nos daremos cuenta de sus verdaderas proporciones. Es, por tanto, un reloj imponente, tanto en su caja como en sus dígitos, los cuales se ven magníficamente bien gracias a dos cosas: las generosas dimensiones de su caja, que acabamos de mencionar (y que favorece un display grande) y al altísimo contraste del filtro polarizador elegido por Casio para «vestir» sus dígitos, que además son muy marcados y se ven desde cualquier ángulo, incluso desde los laterales. Sin embargo el punto más flojo de su display es la marca de AM y PM (el F-30 no posee horario de 24 horas), la cual no se llega a apreciar bien si la luz ambiental no es muy buena.