No te preocupes por los recambios de tus Collection: hazlos en casa

Una piedra de toque histórica en algunos modelos de Casio (ahora con los modelos de cambio rápido de correas esto está cambiando, por cierto) han sido los recambios. Si ya de según qué modelos de G-Shock era muy difícil encontrarlos, mucho más de sus más asequibles Collection. Aparte de algunos especialistas como Diloy, pocos fabricantes hay que los ofrezcan «after market». Y oficiales de Casio, si te sales de las habituales correas de los F-91 o W-59, poco vas a encontrar.

Pero siempre hay gente que le echa imaginación a estas cosas y, si uno tiene una impresora 3D en casa, se las puede apañar bastante bien. Larryg lleva tiempo dedicándose a este tema, y tiene bastantes proyectos para que uno mismo haga recambios para sus Casio (incluyendo sus expositores o peanas). Lo último que ha lanzado es un armis mixto de resina, compatible con los Casio W-218. Como imprimir en 3D podemos hacerlo en casi cualquier color, tenemos la posibilidad de combinar la neutra caja negra del reloj con otras tonalidades.

Correas de nylon para los G-Shock

En una ocasión había dejado algunos de mis relojes en un ambiente húmedo y enormemente agresivo, y tiempo después fui a recogerlos. Todos estaban hechos una porquería, especialmente sus correas, prácticamente destrozadas. Todos, excepto uno que tenía una correa de nylon: allí se mantenía como el primer día que lo había dejado. Como si nada hubiera ocurrido.

Desde entonces me confieso un incondicional de este tipo de material, no solo son correas duraderas, resistentes y sufridas – mucho más que las de resina, por supuesto -, sino además cómodas y muy ligeras. Son la mejores correas, por encima de las de materiales naturales como la piel, o artificiales como el caucho.

La imaginación al poder: bisel de cuero para los G-Shock

Dicen que la necesidad agudiza el ingenio, y ciertamente este parece ser un buen ejemplo. Y es que asombrado me he quedado cuando he visto cómo, en una tienda de Hong-Kong, comercializan lo que ellos llaman «armadillos» para los G-Shock, que no son más que sus biseles, hechos de cuero en lugar de resina.

No me podéis negar – dejando aparte su discutible belleza estética – que es una idea y un recurso bastante peculiar, sostenible y ecológico. Su precio es de 1280 dólares de Hong-Kong, que viene a ser la nada desdeñable cifra de 144 €, más de lo que cuesta el reloj, ciertamente, pero reconocemos que – según ellos un trabajo artesanal – no debe ser fácil hacer a mano una pieza tan minúscula. Eso sí, ten en cuenta que a través de ella entrará agua, polvo y todo lo demás, así que su mantenimiento necesariamente es más severo que el de un bisel convencional. Y, por supuesto, su resistencia a impactos también deja bastante que desear. Pero para un caso extremo pues bueno…, puede servir.

Correas compatibles con Casio del especialista Diloy

El mercado de los recambios en Casio es una queja constante: existen pocos, son difíciles de encontrar y, encima, suelen ser bastante caros. En un gran numero de ocasiones esto obliga a tener que dirigirse al SAT para que ellos pidan el reemplazo, y sabiendo cómo funciona su SAT en España, mejor no hacerlo si podemos evitarlo.

Así las cosas, muchos optan por una alternativa perentoria: tirar el reloj, y adquirir otro nuevo. Y es que si la correa de un F-91 cuesta cinco o seis euros, y el reloj cuesta diez, o la de un W-59 nos cuesta el reloj veinte euros, no son pocos los que deciden tirar por la tangente y adquirir el reloj completo, estrenando así a la vez correa y reloj.

Cómo solucionan en otras partes del mundo el tema de los recambios en Casio

El tema de los recambios, principalmente en G-Shock, es una piedra de toque constante entre la marca y sus usuarios. No únicamente por precios, que muchos pagarían «lo que fuera» por tener biseles, correas y demás piezas, sino también -y sobre todo- porque de los más longevos relojes de Casio, o de ediciones especiales, apenas existen recambios.

En parte es cierto que G-Shock es víctima de su propio éxito, quiero decir: un modelo de G-Shock con más de treinta años a sus espaldas es algo que suele ser habitual, mientras que modelos de marcas rivales, e incluso de otras gamas dentro de la propia Casio, han pasado a mejor vida. La razón es simple: los G-Shock no solo son relojes rudos y duros sino que, además, al contar con un bisel protector externo, la caja del reloj suele sobrevivir al paso de los años sin muchos contratiempos, aunque ésta sea de resina.

Haz tú mismo el bezel para tu G-Shock (y olvídate de andar buscando por ahí)

Mucha de la industria del consumo teme a las impresoras 3D porque, como ya ocurriera con tantas otras cosas ante la llegada de la tecnología (periódicos en papel, cintas VHS, casettes…), puede hacer prescindibles lo que hoy vemos como algo insustituible. Me refiero a determinados repuestos o incluso piezas enteras. Imagínate que quieres determinado modelo de bolígrafo con determinadas características y que, tras dar miles de vueltas por varias ciudades, e incluso tras rebuscar por Internet, no lo encuentras (o ya no se fabrica, o es muy caro). Pues coges tu impresora 3D, y te lo fabricas tú mismo.

Imagínate ahora que, en lugar de un bolígrafo, el componente que necesites sea un recambio para tu reloj. En Casio los propietarios de G-Shock tiemblan porque no les ocurra lo que les ha pasado a muchos de los propietarios de DW-5000: que no pueden usarlos porque no existen recambios de biseles, que son de goma, y rompen o, simplemente por el paso del tiempo, se hacen fosfatina. O supón que quieres otro modelo, o un modelo de determinado color por el que ahora te piden un ojo de la cara. Pues coges tu impresora 3D y te lo fabricas también.

¡Despreocúpate de cambios de bezels para siempre!

¿Harto de buscar y de pagar precios de escándalo por el bisel de tu querido y añejo G-Shock? ¿Preocupado y temeroso de que el tiempo vuelva fosfatina esa pieza fundamental de tu reloj, y no puedas seguir usándolo? Casio no ha pensado en eso (o, si lo ha pensado, no se han preocupado de solucionarlo o, al menos, de seguir facilitando recambios a precios «de terrícolas»), pero otras compañías sí lo han hecho.

Wilma es una de ellas, y en su extensísima colección para G-Shock, puedes encontrar piezas de todos gustos, acabados, diseños, colores y, sobre todo: materiales.

Si son G-Shock por algo será

Si asiduamente recorréis mercadillos, tiendas de segunda mano o páginas webs de objetos usados en busca de algún reloj en concreto que queráis conseguir, os habréis dado cuenta con el paso de los años, como yo, que excepto los modelos NOS, el resto de relojes que han sobrevivido desde los noventa u ochenta lo han hecho, en un gran mayoría, en un estado lamentable. Marlins con cajas muy deterioradas y carcomidas, HD con cristales minerales imposibles de adecentar, y Pro Trek de las series PRT (aquellas que, entre otras cosas, ofrecían versiones con tapa trasera de titanio) o de las series PRL (las denominación de los Pro Trek Ley, una subdivisión especial de Pro Trek) con la pintura de la caja desconchada, correas en pésimo estado (si es que han sobrevivido) o con los agujeros de las asas dados de sí, agrandados o/y rajados.

Creo que, si como he dicho antes, os habéis pasado años visitando esos sitios coincidiréis conmigo que los que suelen presentar un mejor estado para su rescate o restauración son los G-Shock. Y esto no quiere decir que sus dueños los hayan tratado mejor, ni mucho menos. En la mayoría de las ocasiones es todo lo contrario: los han cubierto de lodo, barro y polvo, los hay rayados, los han golpeado incluso. Pero suelen ser los más «recuperables».

La importancia de los recambios originales

Cada semana la inspección de mercados de la Unión Europea interviene, retira del mercado o impide la introducción en éste de una enorme cantidad de objetos provenientes de Asia. La mayoría de las veces suelen ser, sobre todo, juguetes de plástico y ropa. Las razones en muchos de los casos normalmente es la presencia de sustancias tóxicas en la composición de esa ropa y esos juguetes que normalmente suelen venderse en las conocidas como «tiendas de los chinos». Estas sustancias van desde compuestos con 2-ethylhexyl (ftalatos), altos niveles de cromo en la ropa, hasta la presencia de tóxicos como las parafinas (SCCPs), entre muchas otras. Gracias al trabajo de estos inspectores el mercado europeo es «relativamente» seguro, pero seguramente que muchos de los que llevan un reloj adquieren sus componentes (correas, pulseras o biseles) fuera de este mercado, aprovechándose de los precios más bajos de países como los asiáticos. Por eso en este artículo queremos llamar un poco la atención hasta qué punto no conviene que hagamos ésto, y hasta qué punto estamos dispuestos a correr el riesgo por nuestra seguridad, nuestra comodidad y nuestra salud. A veces, es cierto, el precio de una correa de un G-Shock comprado en un mercado «aftermarket» es ostensiblemente menor que la correa original, pero en muchas ocasiones esto no es así, y al final de cuentas solo nos ahorraremos cinco o seis euros. A esto hay que añadir también la espera por la pieza o recambio en cuestión, ya que viniendo de Asia el tiempo que tarda en llegar hasta nuestra casa suele ser considerablemente largo.

Aquí, en Zona Casio, siempre hemos defendido que los relojes tengan unas garras o asas lo más genéricas posibles, para facilitarnos la incorporación de correas que compremos en cualquier lugar y de cualquier fabricante. Pero esto trae consigo un enorme peligro que no queremos obviar: si compramos una correa no original, tenemos un sinfín de probabilidades de que adquiramos un producto peligroso. A no ser, por supuesto, que adquiramos una correa de un fabricante mundialmente reconocido y de una marca de confianza, en cuyo caso no tendremos peligro al usarla, pero tendremos que pagar un auténtico dineral por ella que, en muchos casos, en muchísimos casos, supone un desembolso mayor -y a veces notablemente mayor- que si adquiriésemos la correa original.

Casio te permite juzgar a la propia Casio

Casio siempre se ha definido como una compañía cuyas premisas principales es «escuchar» a sus clientes. Incluso en su último informe corporativo (del año pasado) presumían de que muchos de sus productos salieron al mercado precisamente porque sus clientes se lo pidieron. De hecho allí publicaron un detallado esquema (que adjuntamos en este post) en el cual explican el proceso por el cual el «feedback» les llega a Casio desde diversas fuentes con el consumidor, incluyendo propuestas de los distribuidores y encuestas y entrevistas directas con los clientes. A continuación va a una base de datos, que acaba en sus diferentes departamentos para cuando necesiten consultarla y, finalmente, en los departamentos de manufactura para ver si pueden hacer realidad esas propuestas.

De hecho desde Casio han puesto dos ejemplos de relojes fabricados porque los clientes se los pidieron. El primero fue el PRX-7000T, porque muchos clientes decían querer un modelo de Pro Trek que no fuera ana-digi ni digital, sino totalmente analógico. El segundo caso en el cual Casio realizó un producto por petición de la gente que compra sus relojes fue el del WVQ-M410DE, un reloj que nació en respuesta de la necesidad de que su brazalete fuera fácilmente ajustado (la pulsera de este reloj se puede ajustar sin prácticamente herramientas) que tenían problemas a la hora de ajustar las pulseras de algunos relojes.

Pero en Casio van mas allá. Ellos mismos te invitan que juzgues a sus departamentos de repuestos y de servicio técnico, y lo puedes hacer online.

El difícil equilibrio entre utilidad, o ventas

El reloj se ha reinventado gracias a la moda y al lujo. Ya pocas personas se comprarán un reloj por ser indestructible y práctico, pero sí se lo compran para lucirlo y adornarse. Las marcas que sobreviven no son aquellas que han fabricado los relojes más útiles, sino las que han sabido reinventarse y llevar sus modelos al elitismo, a la moda y al glamour. Hoy el mercado está lleno de esos modelos: Swatch, Ice… Incluso Nowley presentó para esta temporada sus relojes con patrones de diseños de piel, las «Safari Series«. G-Shock es otro de estos ejemplos. Cada vez que se presenta un modelo destacado o una colaboración, lo suele hacer con una fiesta con bailes, música y elementos de arte. ¿Un reloj para consultar la hora? ¡Eso queda para los nostálgicos!

Otro síntoma de todo esto es que antiguamente los modelos digitales invertidos brillaban por su ausencia, ya que, para ver la hora cómoda y rápidamente, poca gente se los compraba. No es que los fabricantes aún no hubieran aprendido a «darle la vuelta» al filtro polarizador, sino que, simplemente, era un gasto inútil. Hoy en día si encontramos un modelo digital sin invertir es casi un milagro, algunas marcas ni siquiera los ofrecen. ¿Por qué? Porque el reloj digital luce mucho más si es invertido, los negros de muchos de sus diseños se llevan mejor con un display oscuro, y como el reloj tiene como papel fundamental servir de complemento para el vestuario, cuando una marca lo lanza en digital elige preferentemente un modelo invertido.

¿Y si Casio fuera una marca de coches?

Hace pocos días Opel presentaba en España su programa de fidelidad, al que ellos denominan ABC (Attract, Build, Customize). Mientras consultaba sus puntos no podía dejar de pensar en Casio y en algunas de las protestas que, históricamente, le hacen muchos de los usuarios a la marca nipona. Obviamente, no es comparable un automóvil (en el que el comprador invierte miles de euros) a un reloj que, aunque haya modelos muy caros (tanto de Casio como de otras marcas de lujo), no tiene comparación sobre el desembolso económico que representa la adquisición de un producto u otro.

Pero muchos fabricantes tienen departamentos post-venta muy eficientes, ¿por qué no Casio? De hecho podrían utilizar el concepto que acaba de presentar Opel: el ABC cuya «A» es «Attract» (atraer clientes), «B» de «Build» (construir una relación de satisfacción con esos clientes) y «C» de «Customize», ofrecer un trato personalizado para cada caso o problema en particular.