¿Son los relojes los únicos productos «no perecederos» de hoy?

Hablábamos el otro día de «la caducidad» de las resinas. Hace poco leía en un foro las terribles experiencias de gente que adquirió sus botas de montaña de marcas elitistas, carísimas, y tuvieron que tirarlas tras una temporada de uso porque, de tenerlas en el armario, sus resinas se habían podrido. Ocurre lo mismo con los cables de conexiones, tanto es así que muchos seguramente conoceréis de gente que ha perdido la cuenta de cuántos cables de carga, de conectividad entre puertos y demás, de sus teléfonos móviles y aparatos diversos, han ido sustituyendo en estos últimos años. Por algo las tiendas de este tipo de accesorios crecen como setas. Hasta los coches hoy están hechos de resinas, que acaban descomponiéndose y necesitando cada cierto tiempo productos de reacondicionamiento.

Está claro que, si quieres que algo dure, no tiene que ser de resina, que tarde o temprano acaba abandonándote, dañándose, o auto-destruyéndose. Tiene que ser de metal o cristal, como se hacían las cosas antiguamente.