¿Está próximo el fin de las pilas botón?

Los audífonos son uno de los últimos reductos en usar pilas tipo botón.

Video-juegos portátiles, calculadoras, bolígrafos-reloj, agendas, juguetes e incluso receptores de radio… La cantidad de dispositivos electrónicos que, durante los ochenta, hacían uso de las pilas-botón era inmensa. Sin embargo, a medida que la tecnología de baterías avanzó, impulsada sobre todo por el mundo de la telefonía móvil, las pilas-botón fueron arrinconándose poco a poco. Hoy, tan sólo hacen uso de ellas unos pocos aparatos, calculadoras y relojes, principalmente.

Sin embargo, ya hay muchos modelos de calculadoras que recurren a baterías, o a pilas «normales», así que puede decirse que solo son los relojes quienes hacen un uso digamos «masivo» de pilas botón.

Compra un «vibrator» de Casio y sabrás lo que es bueno

Debió quedarme un cierto trauma cuando me puse a buscar una pila para mi antiguo reloj y no la encontré. Al final acabaron ofreciéndome una similar, pero caducada, que en una pequeña tienda de electrónica – hoy cerrada – tenían en venta. No resultó, porque no era compatible.

Cierto que una opción podría haber sido pedirla por Internet, pero pagar más de gastos de envío que lo que costaba la pila no me parecía lógico, ya que estamos hablando de una simple y sencilla pila botón. Además, con una ínfima autonomía de dos (o a lo sumo tres) años que ofrecía el reloj, me encontraría con el mismo problema más adelante. Solo estaba retrasando lo inevitable.

¿Cuanto cuesta cambiar la batería de los relojes más avanzados de Casio?

Casio ha actualizado el listado de precios de cambio de baterías de algunos de sus modelos, destinados a sus servicios técnicos. Es algo de lo que ya os hablamos en otras ocasiones, pero dado que hay nuevos precios, hemos creído conveniente dedicarle un poco de espacio para todos aquellos interesados. Es verdad que la información proviene de Casio USA (en Europa, ni en España, no hay precios oficiales que los hayan hecho públicos, por desgracia), pero como orientación os puede ser de gran ayuda.

Es interesante destacar que Casio distingue para sus modelos entre los resistentes al agua, y los no resistentes. Estos últimos tienen un precio estándar de cambio de pila de 22 $, mientras que los resistentes al agua, a partir de 100 metros, el precio asciende a los 32 $. Esto es así porque incluye el proceso de test – o prueba – de estanqueidad, algo que podemos hacer a parte (sin cambio de pila) a un precio de 25 $. También las pilas extra (en el caso que el reloj lleve varias) nos costarán un plus, 20 $ si son dos, 25 $ si son tres… También ofrece un servicio de recarga (sin cambio de pila o acumulador), cuyo precio es bastante alto, de 30 $, pero menos que el cambio del acumulador de un Tough Solar «convencional», que es 55 $. Si nos queremos ahorrar un dinerillo, y tal vez rescatar nuestro acumulador porque consideramos que puede tener aún mucho que ofrecer, podemos elegir la recarga solamente.

Nunca más un reloj solar

Hablábamos hace pocos días sobre la debilidad de los relojes solares ante esta situación de confinamiento y ayer, precisamente, me comunicaba un señor, muy preocupado, su situación. Me contaba que el único reloj solar que posee, se le acababa de quedar sin energía y que ya no cargaba. Tras varios intentos infructuosos, decidió dejarlo. Me explicaba que durante estas semanas apenas había salido de casa, y que cuando le sorprendió el confinamiento también le sorprendió a su reloj con media carga. No era, no obstante, que no lo usase, de hecho era su reloj favorito y lo usaba a diario, pero en este invierno apenas había salido de debajo de su manga.

Muy enfadado, y apesadumbrado por la situación, confesaba que, aunque siempre había sido un gran defensor de la energía solar y que amaba ese tipo de relojes de Casio por ser más limpios, se había dado cuenta -muy a su pesar- que las pilas son mucho mejor. Le respondí que en Casio tenía la opción de relojes con pilas de 10 años de duración, cuyo gasto energético es muy eficiente, y que podía elegir uno de esos modelos para sentirse a gusto.

Cuando en Casio publicitaban sus relojes por los dígitos que llevaban (sí, como en las calculadoras)

En el mundo de las calculadoras era práctica habitual, y lo sigue siendo, especificar el número de dígitos que soporta su display. Es por una razón bien sencilla y muy útil, ya que sabiendo ese dato, podemos saber la cantidad de números que puede mostrar y, algo también importante, la cantidad de decimales o el límite (en extensión) del número que podemos introducir. Las calculadoras «normales» – no las científicas – de Casio pueden soportar desde 8 dígitos (HS-4), 10 (MS-100), 12 (JS-120), o incluso 14 (JS-40B). Las de oficina llegan hasta los 16 (DH-16 o MH-16, por ejemplo), mientras que si pasamos ya a las fx, es decir, a las científicas, los carácteres soportados se van hasta los 16 (fx-95) o 17 (fx-82). Las MS-Series llegan hasta los 12, mientras que los modelos programables y más avanzados dependerá de la cuadrícula de su matriz de display.

Con estos datos, vemos cuán importante es el número de dígitos que se pueden visualizar en un display. Hubo un tiempo en que esto también era muy importante en un reloj, y no para realizar operaciones, sino porque nos permitía conocer la cantidad de información que podía mostrar de un vistazo, es decir, en todo el espacio de su pantalla.

El problema de las pilas de poca duración

Seguro que te ha pasado alguna vez lo mismo que a mí: compras un reloj de Casio con una autonomía de pila de dos o tres años, y resulta que te acaba durando cinco o seis. Puede que hasta más. Y piensas: «¡qué gran compra!». Y dices que, efectivamente, qué bueno que Casio sea bastante «generoso» al sugerir la durabilidad de las pilas de sus relojes.

Cuando llega el momento de cambiar de pila, la cosa cambia totalmente. De los tres años de autonomía, se convierten en dos, y los dos, en uno. Parece que estas todo el rato comprando pilas para ese reloj, y acabas harto de él y comprando otro.

Autonomía del W-202: Casio, ¿qué cuento nos has contado?

Casio nos ha «engañado», y nos ha engañado bien. Y contentos estamos de que nos haya engañado. Os explico: uno de mis relojes más «aventureros», el que me gusta usar para salir en bici, para hacer deporte, trekking, para recorrer el mundo…, y para darle «candela» de la buena (y así está, el pobre) es el espléndido W-202/B640. A cambio de 25 eurillos (lo mismo que vale el W-217, por ejemplo), tenemos un reloj con alarma, temporizador con autorrepetición de 24 horas, cronógrafo de 24 horas, pulsador «hundido», Illuminator, hora en todos los modos, y resistente al agua 50 metros. Para ser el reloj ideal solo se le echa en falta -siempre lo hemos dicho- la posibilidad de silenciarle el sonido de los pulsadores, un doble horario, y un cristal mineral. Y tendríamos el mejor reloj digital del mundo. Por desgracia Casio no está por la labor de hacerlo, claro, y menos a 25 €.

Pero el caso es que, si hay algo de lo que siempre nos quejamos de él, es que su pila CR2016 ofreciese una autonomía de tan solo 3 años. Una autonomía ridícula, si tenemos en cuenta que en los antiguos Marlin esa pila podía fácilmente superar los 5 años (caso de los W-24, W-26…), y en los actuales F-91, W-59, F-94…, llega a los 7 años.

¿Por qué muchos relojes de Casio llevan la palabra «Lithium»?

Estamos a principios de la década de los ochenta, en plena fiebre de los digitales. Los relojes de cuarzo se venden como rosquillas y están presentes en la mayoría de muñecas, hasta el extremo de amenazar con eclipsar no solo a los relojes mecánicos, sino a los relojes analógicos -de agujas- incluso. Y no solo son la última moda, no solo son «cool», sino que son más útiles y precisos que un mecánico y, además, son más prácticos al incorporar -en muchos casos- más funciones. Por eso a esa etapa se la llamó «la era del cuarzo», aunque en realidad apenas llegó a ser una década.

El cuarzo apareció también en escena en un momento álgido de las computadoras y la microelectrónica, por lo que llevar un reloj digital era lo más parecido a llevar una microcomputadora de bolsillo. Más que llevar hoy un smartwatch. Y los había muy avanzados para su tiempo: con pantalla táctil, calculadora, traductores… Incluso podías acercarlo a un aparato de teléfono y hacer que marcaran un número. Eran los «phone dialers», antes de que ese término adoptase las negativas connotaciones que le dio la informática mucho más recientemente.

La maravilla de los relojes con pilas de larga duración

Hemos hablado bastante sobre las bondades de los relojes mecánicos, y también sobre las enormes ventajas (a todos los niveles) de los relojes solares. Es hora de que defendamos también, al menos en parte, a los relojes que se alimentan por pilas.

Pero, obviamente, no a todos. Hoy día tener un reloj que funcione a pilas con una autonomía menor de tres años es un derroche inexplicable. La tecnología nos permite ir más allá sin problemas, y si no se hace es simplemente por desidia. Y también maldad, no solo de los fabricantes sino también maldad en parte de quien, aún a sabiendas, les apoya con su dinero comprándoselos.

¿Conviene que le cambiemos nosotros mismos la pila a los Collection?

Mucho se ha hablado estos días sobre los modelos retro de Casio, los A158, A159, A168, los F-91 metalizados, los LA670, los LA680… También mucho se lleva hablando sobre el oficio de relojero, su crisis y su amenazante desaparición.

Pero, sin embargo, Casio no puede decirse que no intente ayudarles. Porque desde sus inicios los módulos de esos mencionados «retro» de Casio (y de algún otro) requieren la intervención de un profesional o, al menos, de gente con bastantes conocimientos.