Un reloj de verdad

Hace pocos meses construyeron un paso para minusválidos, con una rampa de acceso que ahora también usa, por su comodidad, todo el mundo, en una iglesia del centro de la ciudad a donde, esporádicamente, a veces suelo acudir. Ayer me acerqué hasta allí, y entré. Al hacerlo – era la primera vez que usaba ese nuevo acceso – me di cuenta que, al pisar, uno de los bordes de ese paso cedía. Supongo que no tardará mucho en caerse.

No fue una obra barata, de hecho con el aumento de la secularización el dinero para esas cosas cada vez es más escaso, así que tuvieron que pedir ayuda y abrir una colecta, que costó lo suyo completar hasta llegar al objetivo. Pero tras todo ello, me sorprende que, pocos meses después, una obra de semejante envergadura ya tenga esos defectos.

Todo basura

Corría el año 2000, estaba en prácticas en una empresa y el jefe me había pedido realizar el proyecto previo de una aplicación para el diario de más tirada de la región. Era la primera vez que iba a estar al frente de algo así, y solo la documentación requerida me hacía temblar de pies a cabeza. En el mundo laboral tú mismo te sacas las castañas del fuego, no tienes a nadie, como cuando estudias, ni puedes recurrir al profesor o a los compañeros. Ahí te busques la vida y lo resuelvas.

En mi muñeca estaba un W-94. Lo había comprado en la típica tienda de electrónica, tras el fiasco que supuso el modelo precedente, al que le agoté la pila con la electroluminiscencia mientras ejercía el voluntariado en Cáritas. Por aquel entonces no tenía ni idea de displays, ni de modelos, ni de nada, así que cometí el error de adquirir la versión holográfica, ¡horror! ¡No se veía un pimiento! Pero tenía que tragar y aguantarme.

El formato analógico tiene las horas contadas

Leía esta mañana que los profesores de un colegio le habían solicitado a la dirección del centro la sustitución de los habituales relojes analógicos, por unos digitales. La razón era que muchos niños no entendían lo que significaban aquellas raras agujas dando vueltas «a lo tonto» alrededor de un círculo. Tanto es así que, en una encuesta realizada hace poco sobre los niños y las tecnologías antiguas, cuando se les pedía que dijeran la hora que señalaba un reloj analógico, si bien la mayoría no tuvo dificultad en hacerlo, en ocasiones traducían la hora analógica y la decían como si se tratase de un reloj digital, y estuvieran leyendo la hora en un LCD.

Esto resulta paradójico, y chocante, si nos damos una vuelta por páginas de tiendas online y vemos los productos que venden: en su mayoría son modelos analógicos, y aunque cada vez en menor cantidad, las cifras de negocio de relojes mecánicos (de agujas) siguen siendo multimillonarias.

No matéis al mensajero

Hace poco, Casio presentaba su nueva línea de calculadoras en China, las SL-1000SC y las JW-200SC. En la imagen de presentación (que encabeza este post) podía verse un escritorio muy limpio, que quiere transmitir las suaves líneas de estas calculadoras, junto con un ventanal en el cual, al fondo, se veía la gran ciudad. Lo más curioso es que, encima del escritorio del primer plano, no aparecía ninguna calculadora. Aparecía una taza, un cuaderno abierto, un ordenador… Pero Casio no fabrica tazas, ni cuadernos, ni tiene productos de papelería -de momento, a no ser que incluyamos a las etiquetadoras como producto de papelería, que para mí no lo son- ni, por supuesto, fabrica ordenadores. Puede ser que en futuro los fabrique, pero hoy no.

Ni atisbos ni rastos de una calculadora por ningún lado.

El mercado Latinoamericano sigue siendo un mercado marginal

A pesar de los esfuerzos de Casio, y de G-Shock en particular, por introducirse en Latinoamérica, lo cierto es que tanto los números como la realidad dista mucho de lo ideal. No es extraño que, en este sentido, la mayoría de novedades mundiales de G-Shock lleguen antes a España (dentro del mundo latino) y no lo hagan a Latinoamérica, de hecho si uno mira las novedades de G-Shock en Brasil, suelen llegar también tiempo después. No es que Casio ignore esos mercados, y tampoco es que lo discrimine, más bien, yo creo, es todo lo contrario: por desgracia en la mayoría de los países de Latinoamérica, y Sudamérica, están muy lejos de darle el valor que tiene G-Shock en otras partes del mundo, como Estados Unidos, Asia, o la misma Europa.

No ocurre solamente en relojes, lo veo en muchas otras cosas, lo veo también en los números de ventas de algunos de mis relatos, en donde la mayoría de sus ventas van a España y a Estados Unidos, y muy pocos se quedan en Latinoamérica. Y eso que he hecho el esfuerzo de ambientar muchas de sus tramas en países Sudamericanos, y adoptar «latinismos» (muy extraños aquí) de escribir «auto» en lugar de «coche», pero… Por desgracia eso deja en evidencia, una vez más, lo lejos que están esos mercados de ser competitivos y de interesar realmente a muchas firmas de valor.

Los relojes que no se enseñan

Durante estos últimos días, y las próximas semanas, comenzaremos a ver por foros, redes sociales y blogs especializados un aluvión de «presentaciones» de los últimos modelos más llamativos y elitistas de Casio: GPR-B1000, GMW-B5000 y una galaxia de GST-400 y GWG-100 camparán a sus anchas por todos lados. Es lógico que estos modelos, más o menos caros y más o menos exquisitos, sean un motivo más que sobrado para que sus dueños los muestren con orgullo. Pero me pregunto dónde quedaron aquellos tiempos en donde con el mismo orgullo, o más, esos mismos -u otros- dueños presentaban también llenos de alegría sus relojes de Casio más humildes. Solo hay que darse una vuelta por la WWW (por cualquier web) para ver que pocos han presentado o lucido públicamente con orgullo sus AE-3000, sus B650, o aún menos sus CPA-100, a pesar de ser grandísimos relojes y unos más que meritorios instrumentos de tiempo, que servirán fielmente a sus dueños sin reproche alguno.

Es lógico, claro, que de lo que más se hable sea de lo que más potencia Casio. También es lógico que cuanto más difíciles sean de alcanzar esos objetos, mucha menos gente podrá acceder a ellos y los pocos «elegidos» que lo consigan más vanidosamente los mostrarán, bien sea en unos casos con la simple intención de compartir su alegría o, como por desgracia en muchos otros más, por vanidad. Es lo que se consigue con precios elitistas para gente elitista: que alimenta la falsa sensación de ser mejor (más guapo, más listo, más rico…, lo que sea) que los demás. Hinchar nuestro ego.

La incomprensión de Casio

En uno de esos movimientos raros e incomprensibles que suelen tener a veces en Casio, hace unos años el fabricante nipón tomó prestadas la caja, correa, formas y hasta el nombre, de los AE-1200, y les incorporó el módulo de los W-756 para realizar el AE-1300. Seguramente pensaban que con muy poca inversión (el rediseño de la forma del módulo) podrían repetir el abrumador éxito que tuvo (y tiene) el AE-1200. Nada más lejos de la realidad, y el AE-1300 pasó sin demasiada pena, y ni por supuesto gloria, por el mercado. Tanto es así que a día de hoy es un reloj descatalogado en muchos países.

A cambio, sin embargo, Casio nos ofrecía uno de los pocos modelos de caja cuadrada con LCD con partes dot-matrix. En unos tiempos en donde los dot-matrix se están poniendo muy, muy caros y elitistas (Casio se los reserva ya casi solamente para sus G-Shock y Edifice ana-digis), esta es toda una noticia, y muy llamativa por cierto.

Relojes de cuarzo VS relojes mecánicos

Estos días estuve escribiendo relatos para El Imperio. En uno de ellos se realizaba una entrevista a la Directora General de la marca de relojes de lujo suiza Eternium. Esta alta ejecutiva decía en la mencionada entrevista que a ellos lo más que les importaba de sus relojes era la exclusividad, y venía a decir que con ello podían vender cualquier modelo de reloj por muy elevado que fuera su precio, y por exóticos que fueran sus materiales.

Esto no es algo que yo haya introducido por casualidad, sino que es algo que he obtenido y aprendido tras leer, seguir y manejar constantemente, o casi constantemente, todo tipo de noticias y notas de prensa del mundo de la relojería mecánica, especialmente de la relojería suiza, pero también de algunas de las firmas relojeras japonesas, con marcas como Grand Seiko, que todos tenemos en mente.

¿Acabarán siendo los Casio Collection solo para el tercer mundo?

Hace unos meses Nokia lanzó su último modelo asequible, el Nokia 105, con vistas a ofrecer una genial alternativa a todos los que quisieran un móvil robusto, elegante y barato. Confieso que era uno de los móviles que tenía en mi punto de mira para sustituir a mi desastroso Telefunken (con el cual ni un SMS puedes enviar ya sin que se resetee), pero a día de hoy, tras varios meses desde su llegada al mercado, es todavía imposible de adquirir en tiendas.

Para Nokia (o más bien, para su distribuidor español), España es un mercado «elitista», y aquí destinan sus móviles más caros, de manera que el Nokia 105 solo se puede adquirir en lo que se llama «mercados emergentes»: India, Filipinas, etc.

La opinión de Adan respecto al Rangeman GPR-B1000

No se esconde Adan cuando confiesa que el GW-9400 Rangeman es uno de sus modelos de G-Shock favoritos (lo hemos visto con él en múltiples ocasiones), y por ello que G-Shock haya tenido la feliz idea de lanzar su «peso pesado», el GPR-B1000, bajo esa denominación y de esa serie (la Master of G), pues ha sido «miel sobre hojuelas», y todos los amantes y simpatizantes de G-Shock deben estar sin duda contentos por eso.

Adan, como «portavoz» -sin quererlo o sin buscarlo, pero indudablemente por méritos- de G-Shock en España, como creador e impulsor del Comando G, y como una de las voces más autorizadas para hablar de esta marca en nuestro país, es la persona que más atentamente escuchan los que visten G-Shock y cuyas opiniones, por todo ello, tienen una relevancia mucho mayor entre los que llevan relojes de G-Shock que cualquier otra valoración venida de otras partes.

Cualquier tiempo pasado fue… ¿¿¿Mejor???

Ayer defendíamos el GPR-B1000 frente a todos sus rivales, dando argumentos sólidos y cuantitativos de lo que es este reloj y de lo que supone. O sea, argumentos palpables. Hoy, vamos a defender lo que para muchos parece que es indefendible: a la Casio de ahora.

Y es que parece que algunos entrenan para tontos y nos quieren hacer tontos a nosotros. Se empeñan en un recurrir constante y «martilleante» a una inexistente realidad de antaño que solo y únicamente lo fue en su imaginación, pero no en la calle. Y para demostrarlo, cojamos cualquier catálogo de Casio de la época, por ejemplo, y ya que hablamos de los tiempos de G-Shock, el de 1984, cuando G-Shock acababa de aparecer y Casio tenía muchas de sus marcas completas. Vamos a ello, preparaos porque esto va a ser fuerte y va a haber violentas sacudidas a muchas conciencias retorcidas, así que poneros el cinturón.