Timex, otros que ofrecen lo que Casio no puede

A Casio «se le están subiendo a las barbas» demasiados fabricantes últimamente. Mientras Nixon comercializa sus robustos SS, y Armitron sus Rubik y demás, todos con macizas cajas de metal y precios muy competitivos, es ahora la poderosa firma Timex quien mueve ficha donde Casio no puede – o no quiere – hacerlo: en los asequibles digitales con caja de acero macizo.

Si antaño era Casio quien hacía estas cosas, es decir, ofrecer mejores relojes que la competencia, incluso con más tecnología, a precios populares, hoy Casio se ha vuelto «su propio enemigo». Adopta la postura que antaño tenían sus rivales (a los que barrió), y ahora son sus rivales quienes ofrecen buenos relojes, acabados, y materiales.

Los modelos antiguos «anti-COVID»

Hace poco os publicamos algunas sugerencias (sugerencias, nada más, que quede claro; cada uno puede llevar, faltaría más, el reloj que más le agrade consigo) sobre los modelos digitales de la Casio actual, muy valiosos en estos tiempos tan crudos de pandemia. Este tipo de artículos que tienen que ver con el coronavirus siguen teniendo una gran difusión y notable éxito (de hecho ha sido uno de los posts más leídos durante la semana), por lo que vamos a profundizar un poco en ello, pero viéndolo desde una perspectiva distinta, diferente y peculiar.

Y es que ahora, y como un ejercicio más bien de curiosidad y de retrospectiva, vamos a echar la vista atrás y hacer mención de algunos de los modelos que, durante los años ochenta – es decir, de los primeros años de Casio, o de sus años más «productivos» -, habríamos elegido como relojes aptos para llevar con nosotros en este apocalíptico escenario.

Las soluciones de información múltiple en los Casio antiguos (y que ya no se ven hoy)

Son muy conocidos, y estamos relativamente habituados (gracias en parte a que no hace tantos años que dejaron de fabricarse) a la característica de cambio de fecha/hora en algunos modelos digitales de Casio. Como el display tenía pocos dígitos, y la pantalla era relativamente pequeña, no había espacio para incluir la fecha y la hora a la vez, así que uno podía pulsar un botón, y consultar la fecha. Soltaba dicho botón, y volvía la hora.

Modelos de este tipo eran los F-30, F-14, F-12 o F-18, y algún que otro reloj de aquellos años, como los B612 de caja cromada.

Armitron lanza un «pseudo-Marlin»

Actualización: Genial foto de comparativa de los logos que nos ha enviado Jokerblue (la tenéis tras el salto). ¡Gracias!

Original:

Llevamos mucho tiempo diciendo que si no es Casio, alguien lo haría. Y ese otro ha sido, precisamente, uno de sus grandes rivales para la gama Collection o «asequible»: Armitron. La firma estadounidense, que lleva en el negocio de la relojería desde 1956, ha lanzado varias colecciones vintage bajo la común denominación «Retro Collection». Esta colección se compone de The Rubik (55 $), en digital (que hace homenaje a algo tan clásico en los ochenta como el cubo de Rubik), el Ridgemont (75 $), en ana-digi, y el Griffy (55 $), que rememora los primeros modelos digitales con información por LEDs de los años setenta y que, en este caso, incluye dígitos LEDs en rojo.

De ellos uno de los más interesantes (que será en el que nos detendremos hoy) es el Rubik. Se trata de modelos claramente inspirados en todo: colores, acabados y diseño – e incluso en el logo – en los Casio Marlin, concretamente las variantes Swimmers o «nadador solitario» de los mismos (han calcado prácticamente el logo del nadador de modelos como los míticos W-30 de Casio).

Más variantes para los A1000

Aparte de la RBW (rainbow, «arcoiris», A1000RBW-1) que vimos el otro día Casio comercializará más versiones del modelo de caja de acero macizo A1000 aunque, de momento, ninguno es el de correa de resina que todos esperamos. Eso sí, uno de ellos será una variante toda negra mucho más «masculina» que las que llevamos viendo hasta ahora, la A1000MB-1B, con milanesa también con recubrimiento en negro. Por desgracia, en esta no han tenido el detalle de recubrir también los pulsadores, que serán en un tono cobrizo un poco/demasiado «contradictorio» o «chocante» con la estética del resto del modelo.

La otra variante será, y por primera vez, una dorada, la A1000MG-9, ésta en positivo y hay que reconocer de muy bella factura. Teniendo en cuenta que es un reloj totalmente de acero, sin duda competirá muy bien con las variantes cromadas de tonos «oro» de los A168 actuales. Sus precios serán ligeramente superiores a los modelos actuales, aunque no tanto como el RBW que rozaba los 180 €.

Test de resistencia al agua del F-91, ¿realmente es solo WR?

Todos sabemos que el F-91 posee una resistencia superior de la que a priori -y por fortuna- Casio pone en el papel. Sin embargo, una de las piedras de toque que siempre suele crear mucho debate entre los aficionados es su resistencia al agua. Entre los más «puritanos» que defienden que es un «Water Resist» sin más y que no debería someterse a más de unas pocas gotas de agua, y aquellos que aseguran nadar con él, ducharse y demás, sin ningún problema, suele haber intensas discusiones con argumentos a favor y en contra.

A todos ellos debería servirles como ejemplo las muchas «perrerías» que los F-91 han sufrido y frente a las cuales se han mantenido impasibles: enterrados durante años, aplastarlos, arrojarlos al vacío…, incluso freírlos como un huevo y hacer con ellos una tortilla.

Casio en los 70: la historia de los Casiotron

Mucho se ha hablado de los relojes de Casio en los ochenta, bastante también de sus modelos en los noventa (sobre todo en cuanto a G-Shock, su época más fructífera y dorada, seguramente), pero muy poco de la Casio que comercializaba sus modelos durante los primeros años del cuarzo.

Todos, más o menos, sabéis ya la historia: los americanos habían probado el efecto de vibración del cuarzo al serle aplicada una corriente eléctrica, también su uso práctico en relojería, junto con el gran avance que haría de los relojes algo nunca visto hasta entonces: los LCDs y la ordenación de los cristales de cuarzo. Toda esa tecnología pasó a manos japonesas, quienes supieron ver su potencial y sacarle auténtico partido.

Casio A1024, el Casio A1000 con un frontal clásico

Lo hemos llamado Casio A1024 porque el frontal, como puedes ver, es de un F-24, y aunque simplemente se lo hemos pegado sin más, queda bastante patente lo bonito que estaría este reloj con diseño «de la vieja escuela», con un frontal también «de la vieja escuela».

Suponemos que Casio – tarde o temprano – es lo que hará, y ojalá elijan uno de esos frontales tan intemporales de sus viejos rockeros ochenteros.

Prueba: Casio A1000, el retro-digital de la nueva era

· Un nuevo modelo, una nueva era. El A1000 está llamado a convertirse en el referente de los nuevos digitales de gran calidad dentro de Collection de Casio, y es el primer exponente de su gama Premium.

· Cuidado hasta el más mínimo detalle. En esta gama encontraremos materiales de primera calidad, acabados superiores, y una exquisita presentación.

· Una leyenda atemporal. Para Casio, estos nuevos relojes de primer nivel son fruto de su dilatada experiencia, su larga historia, y la tradición que heredan de sus primeros digitales, aquellos Casiotron de 1974.

· Accesible a todos los bolsillos. Para el cliente, se beneficia de un gran producto, un precio competitivo, y un marcado carácter y carisma sin rival.

Todos los amantes de los digitales llevábamos años insistiéndole y rogándole a Casio, para que nos ofrecieran un digital con caja maciza de metal. El fabricante nipón ha estado haciendo oídos sordos durante largo tiempo. Hasta ahora. Claro que estos A1000 no son, en realidad, todo lo que queríamos (por supuesto, siempre queremos más), de hecho cuando he ido enseñando esta variante del A1000 (la 7EF), alguna que otra persona me comentó: «¿Qué es, un reloj de mujer?».

Así es. En Casio España no iban muy desorientados cuando, hace poco, organizaban un concurso para buscar embajadora de sus nuevos A1000. Sí, decimos «embajadora», y no embajador. La razón es lógica: la mayoría de modelos old-school «brillantes» (A168, A159…), quienes los llevan son mujeres, chicas jóvenes principalmente. Así que no es raro que Casio las haya elegido a ellas como imagen y destinatarias primeras de sus A1000.

Casio F-93, el gran desconocido de las F Series

Hace unos días uno de nuestros lectores, Víctor, nos escribía contándonos que había encontrado una auténtica joya por la Red, un modelo del desconocidísimo (y para muchos inédito) Casio F-93. De hecho, lo había adquirido y nos adjuntaba unas fotos que las veréis en la galería de mañana pero, por la importancia de este modelo, y sabiendo lo amantes que somos todos (vosotros y nosotros) de estos relojes, hemos decidido dedicarle un post específico para hablar un poquito de él, dado que, como bien nos contaba su ahora propietario, hay muy poca información de este modelo.

Con un exterior casi calcado al F-91 (de ahí que muchos lo confundan), el F-93 tiene detalles muy propios de aquellas «sub-versiones» o variantes que no llegaban a Europa en los ochenta, estamos hablando de los W-71/W-72 (la W-71 era fácil de encontrar, la W-72 no tanto), la W-58/W-59 (incluso la W-59 tardó en llegar, aquí aparecieron primero los W-14 y similares, y el W-59 estaba destinado a países asiáticos, en los ochenta apareció en Tailandia, Singapur y países limítrofes), y los F-91/F-93. Claro que a esto podríamos añadir la F-84, F-94, y tantas otras, porque Casio tenía tanta variedad y disparidad de modelos, que se podían permitir elegir mercados de destino, como también hacen ahora. No es nada fuera de lo común.