Vídeo corporativo de Casio para la nueva temporada

Ya va siendo habitual que Casio lance un vídeo corporativo cada año, y en esta nueva temporada también lo ha hecho. En más de ocho minutos que tiene de duración, en el vídeo – con voz en off en inglés – se nos hace un somero repaso sobre las líneas de producción de la Casio actual y sus distintos segmentos comerciales. Empieza con los recuerdos de sus antiguas máquinas de cálculo, pasando por su – por desgracia ahora extinta – líneas de cámaras digitales, para finalmente afrontar los terrenos con una presencia actual: entorno educativo, de entretenimiento, y de negocios (la medicina y la logística, especialmente).

Llama la atención que la sección de relojes cada vez tiene menos protagonismo, de hecho en esta ocasión tan solo se reduce a unos pocos segundos con una presencia destacada de G-Shock, y poco más. Esta temática que, por cierto, tampoco tiene sección propia, y ya desde hace años la línea de relojería se engloba dentro del negocio más común y heterogéneo de Casio «Life». Ya hace tiempo que en Casio tenían muy claro que si querían sobrevivir como marca en este complejo y competitivo mundo actual, tenían que diversificar, y así lo han hecho. Para ello se han convertido en una compañía muy ágil, que puede hoy lanzar una G’z EYE, y mañana borrarla del mapa como si nunca hubiera existido y sacar un dispositivo Android para grabación de datos o una máquina para pintarse las uñas. La descentralización, la agilidad para contratar proveedores externos y la flexibilidad para subcontratar lo que necesiten les ha facilitado todo ello. En cierta forma, Casio lo lleva en sus genes, recordemos que empezaron vendiendo boquillas para cigarrillos, y que llegaron a fabricar pilas, encendedores, walkmans, televisores, receptores de radio, radiocasettes, vídeo-juegos, agendas, ordenadores, guitarras…, e incluso libros. Llegando incluso hasta proveer relojes para terceros.

Tras el salto tienes el vídeo.

Diez años para lanzar tu negocio, ¿tienes tiempo para esperar?

Y, sobre todo: ¿tienes paciencia? Cuando el joven Tadao Kashio lanzó su primera calculadora, la 14-A de 1957, en Japón, muchos le dieron un gran reconocimiento, pero en unos años en los que las calculadoras no eran objeto de uso cotidiano en el país del sol naciente, otros lo que le dieron fue simplemente «una palmadita en la espalda». Un negocio no se hace de la noche a la mañana, y una gran compañía, tampoco. Tadao comenzó imprimiendo billetes de avión en el aeropuerto donde trabajaba y, a la par, reparaba calculadoras. Esa experiencia fue crucial en su vida, aunque para llegar a ella tuvo que invertir muchos años aprendiendo en la Universidad.

Pero no fue todo coser y cantar tras su primera calculadora: tendrían que pasar casi diez años, hasta que viera la luz su segunda gran innovación: la 001, la primera calculadora electrónica con función de memoria. Durante ese tiempo la compañía no era ni mucho menos grande, sobrevivía como podía, y aún le quedaría un enorme reto más: para finales de los sesenta el mercado de las calculadoras portátiles era enormemente competitivo. Había fabricantes de todo tipo, salían marcas que producían calculadoras en Japón hasta debajo de las piedras.

¿Se puede hacer negocio vendiendo relojes de segunda mano?

Cuando compras un producto por equis valor, y a lo largo de su vida útil obtienes un beneficio mayor que el del dinero invertido en su adquisición, se dice que lo has amortizado. Por ejemplo, un automóvil. Si te compras un vehículo por, pongamos de ejemplo, mil euros, y ese vehículo te dura cinco años, si a lo largo de esos años has gastado menos que lo que hubieras desperdiciado en autobuses, averías, pérdida de tiempo, taxis en los días de huelga, e incluso suelas de zapato y demás, has hecho una buena compra. Tu auto te ha salido «rentable».

Sin embargo, si en lugar de un utilitario te compras un superdeportivo de cien millones, y cada vez que lo usas pierdes dinero (se avería, gasta una bestialidad por kilómetro…), y, encima, no hay apenas demanda de él, por lo que para venderlo tendrías casi que regalarlo, se dice entonces que se devalúa muy rápidamente. Los relojes, en general, son este tipo de producto. Nada más salir de la relojería (o de abrir el paquete, en su caso) se devalúan de forma significativa.