¿Son los relojes los únicos productos «no perecederos» de hoy?

Hablábamos el otro día de «la caducidad» de las resinas. Hace poco leía en un foro las terribles experiencias de gente que adquirió sus botas de montaña de marcas elitistas, carísimas, y tuvieron que tirarlas tras una temporada de uso porque, de tenerlas en el armario, sus resinas se habían podrido. Ocurre lo mismo con los cables de conexiones, tanto es así que muchos seguramente conoceréis de gente que ha perdido la cuenta de cuántos cables de carga, de conectividad entre puertos y demás, de sus teléfonos móviles y aparatos diversos, han ido sustituyendo en estos últimos años. Por algo las tiendas de este tipo de accesorios crecen como setas. Hasta los coches hoy están hechos de resinas, que acaban descomponiéndose y necesitando cada cierto tiempo productos de reacondicionamiento.

Está claro que, si quieres que algo dure, no tiene que ser de resina, que tarde o temprano acaba abandonándote, dañándose, o auto-destruyéndose. Tiene que ser de metal o cristal, como se hacían las cosas antiguamente.

El lío del titanio del GMW-B5000TB-1

Hay una cierta polémica con la variante TB (Titanium Black) del GMW-B5000, como bien sabéis, el elitista modelo de G-Shock hecho íntegramente con titanio, y que hace meses os adelantamos en ZonaCasio cuando para muchos era casi como una ensoñación (o algo irrealizable, incluso). Pues ya veis, habíamos acertado de pleno (también nos equivocamos otras veces, que conste).

La cuestión es que nadie sabe de qué titanio está hecho el GMW-B5000TB-1, y es algo que en Casio guardan en el más absoluto secretismo. Parece ser que todo es debido a la resistencia, es decir: querían un exterior a la altura de lo que se le debe exigir y pedir a un G-Shock, superior a aquellos MRG-100T de 1996 (los primeros G-Shock con exterior en titanio de la historia), por lo cual se cuenta que la aleación es exclusiva de Casio, digamos que no es una aleación «oficial» que uno puede adquirir a un proveedor para que le haga la caja de su reloj. Esta teoría cobra fuerza cuando sabemos que, ante la complejidad del reto al que se enfrentaban, unido a los desafíos de trabajar con el propio titanio como metal (mucho más exigente con las piezas de fresado, ya que el titanio «se ríe» de las que se utilizan en acero inoxidable, digamos que «le hacen cosquillas» y quiebra muelas y desgasta cortes como si nada), en Casio se vieron en la necesidad de crear unas instalaciones exclusivamente destinadas para producir solo esta variante de los B5000.

¿Por qué no hay relojes de Casio en oro?

El anuncio del Apple Watch con caja de oro a precios astronómicos ha vuelto a reabrir el eterno debate: ¿por qué se fabrican tan pocos relojes de oro y de plata? Y, con los recubrimientos actuales, ¿son necesarios este tipo de materiales tan monstruosamente caros y tan escandalosamente dañinos al medio ambiente?

Antes de la llegada del titanio y de los elementos llamados «tecnológicos», como la fibra de carbono y demás composites, uno de los mejores materiales en los que se podían construir las cajas de los relojes era el oro, un metal que no causa alergias, que no se oxida y que es fácil de mantener.

¿Es realmente tan inofensivo el titanio como nos lo quieren vender?


En prácticamente todas partes encontrarás que el titanio es un mineral totalmente inofensivo, te dirán que es inerte, que no causa irritación, que es, en suma, hipoalergénico. Bastantes químicos y muchos médicos pondrán el grito en el cielo si intentas defender que el titanio puede tener efectos adversos en la salud humana. Pero, de hecho, los tiene. El problema del titanio es común a muchos otros elementos parecidos (como el amianto en sus tiempos, o, mucho más atrás aún, el radio como recubrimiento de agujas de reloj para que brillasen en la oscuridad): la falta de estudios profundos que determinen su toxicidad. Afortunadamente, por supuesto, el titanio es mucho más seguro que esos dos elementos que acabo de mencionar, pero no está exento de peligros.

Es cierto que el titanio es un material muy resistente a la corrosión, realmente, es uno de los pocos materiales tan resistente que prácticamente se mantiene inalterable. El «secreto» es que se recubre de una capa protectora que «lo aísla», protegiendo el metal. Hay que recordar que todo metal en contacto con fuertes reactivos acaba oxidándose, y el propio oxígeno de la atmósfera es un gran oxidante. Con el tiempo, y dependiendo de la aleación utilizada en el metal con el titanio, éste se oscurecerá y presentará un color negruzco.