Segundos relojes para el coronavirus

Aunque todo parezca que ya ha pasado porque la economía tiene que seguir funcionando y la cadena de producción trabajando, ni muchísimo menos. Si prestamos atención a las cifras veremos, no sin cierta desazón, que estamos en números peor que cuando iniciamos el confinamiento y todos nos encerramos en nuestras casas (mejor dicho: nos encerraron) para que «el bicho» no nos pillara y nos vapuleara. Pero síntoma de que las cosas están feas, feas de verdad, es el hecho de que un gobierno tras otro de todos los Estados (incluyendo «aliados» europeos) recomiendan a sus ciudadanos huir de España como de la peste, y a quienes estén aún en territorio peninsular, «que se piren cagando leches». Porque esto va en ascendencia y sin visos de mejorar.

De manera que, si en el confinamiento, que no había nadie por la calle y que te contagiaras casi sonaba a broma – porque las posibilidades eran muy pocas, sobre todo si no tenías perro, ejem… -, se aconsejaba – acertadamente, claro – la práctica de usar como mínimo dos relojes (uno para salir, y otro para cuando estuvieras en casa, dejando el de salir «en cuarentena» hasta que tuvieras que volver a él), ahora con muchísimo más motivo.

El kit de G-Shock, para que los vendedores desinfecten sus relojes como es debido

G-Shock, siempre atento a las necesidades de sus clientes y a su seguridad, no solo se preocupa por desarrollar y construir buenos relojes sino que, además, sigue muy de cerca su proceso hasta el cliente final, para garantizar la máxima satisfacción. Un buen ejemplo de ello es el pack que ofrece para ayudar a que, la experiencia de probar un G-Shock y de comprarlo, no sea solo gratificante, sino segura. De esta forma, siempre que vayamos a adquirir un reloj de Casio, podremos estar plenamente tranquilos de que compramos un reloj limpio y por el que la misma Casio se ha preocupado para que llegue de la mejor manera a nuestras manos.

Así, han reunido en un kit los productos más importantes e imprescindibles que debemos tener, tanto para cuidar nuestro reloj, como para adquirirlo con seguridad en el caso de los vendedores. Este kit, adaptado específicamente para sus relojes y con vistas a sus distribuidores, filiales y representantes oficiales, se compone de mascarillas, gel hidroalcohólico, gamuzas limpiadoras de microfibra, y protectores de muñeca (bueno, serían más bien «recubridores» de muñeca).

La nueva «lupa» de Casio y su lente de aumento

Casio sigue avanzando con dispositivos destinados al mundo de la medicina y, en este caso, continúa también con los aspectos relacionados con la dermatología. En concreto, esta primavera se ha puesto a la venta en Japón la nueva Casio DZ-S50, un dispositivo (técnicamente, dermoscopio) que hace uso de la última tecnología en exploración no invasiva. Casio se ha preocupado también por ofrecerla a un precio muy competitivo, así que ronda los 600 € (un poco más si elegimos con ella la variante con lente de conversión incluida, la DSL-50M).

El desarrollo se realizó conjuntamente con la universidad de Chiba, con el fin de encontrar las necesidades de los dermatólogos y poder responder a ellas. La lente, de gran diámetro (40,5mm) tiene muy poca distorsión en los bordes, permitiendo la exploración clara en la superficie sin aberraciones. Gracias a ello, se puede explorar una zona amplia.

La moda de las correas…, para el pelo

Todos los que llevamos reloj a diario, estamos bastante acostumbrados a las correas de resina. Forman parte, diríamos, de nuestra rutina: conocer sus debilidades, cómo cuidarlas, dónde comprarlas al mejor precio, etc. Pero lo que seguramente nunca nos imaginábamos que iba a ocurrir, es que las usaríamos para el pelo. Bueno, mejor dicho, para sujetarnos las mascarillas en la cabeza.

Los salvaorejas parecen ser ese complemento llamado a ponerse de moda, o al menos mientras la amenaza de la COVID-19 permanezca latente entre nosotros. A un precio muy asequible, de solo unos pocos céntimos algunas de ellas, podemos adquirirlas en variados y llamativos colores, incluyendo bonitos neones.

Nada cambiará

Por desgracia -os soy sincero-, no creo que casi nada cambie tras la crisis del coronavirus. Viendo lo que está ocurriendo, cómo la gente está saliendo del confinamiento tratando de seguir con su vida de antes, sin respetar distancia de seguridad alguna, la mayoría sin mascarilla, y sin ningún cuidado ni precaución para con su prójimo, cualquiera diría que buscamos contagios masivos. Todos tratan de volver al modelo antiguo, hacer lo que siempre hacían, y los gobiernos se esfuerzan en proteger el dinero sin que sufran demasiado las personas. Difícil equilibrio. Del coronavirus, exceptuando obviamente en el campo de la medicina, no habremos aprendido nada. Como dice un señor que conozco, después de esto «el muerto al hoyo y el vivo al bollo». Es duro pero es así.

Pero mi mente desequilibrada parece que va a su propia velocidad, y hoy, tal vez en un desesperado intento para huir de todo esto, me ha «atormentado» con un sueño que me atrevo a compartir con vosotros.

¿Tendrá que elevar Casio los precios por la pandemia?

Hemos oído durante estas últimas semanas muy habitualmente la escalada de precios en torno al material sanitario, producida por la escasez de mascarillas, de geles hidroalcohólicos, e incluso de guantes desechables (ahora mismo muy difíciles de encontrar, y desde algunas fuentes señalan que la escasez puede durar incluso hasta noviembre, dada la brutal cantidad de pedidos acumulados para abastecer hospitales, que ha echo saltar por los aires la capacidad de proveer las materias primas).

Sin embargo, pocos hablan del otro gran damnificado: las resinas. La creciente demanda de material de separación como paneles y cabinas transparentes ha hecho que compuestos como el metacrilato empiecen a escasear, y de hecho algunos fabricantes de juguetes ya tienen dificultades por la falta de material para abastecerse. Es curioso que, como ocurrió en la II Guerra Mundial con el acero, sean ahora las resinas lo que escasee, y es precisamente el material principal de muchos de los artículos que usamos a diario. Pero el problema es más grave aún, porque casi todo el material médico (para intubación, exploración, diagnóstico…) suele tener sus cuerpos de resina.

¿Cómo tendrán que abrir las relojerías y joyerías durante la desescalada?

En España, las relojerías y joyerías que deseen prestar su servicio cara al público deberán hacerlo bajo estrictas medidas de seguridad e higiene. Y es que, aparte de las medidas a aplicar de carácter general, el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo ha publicado una guía específica para determinados comercios que, debido a su carácter específico, requieren una cierta particularidad con la aplicación de otras indicaciones.

En este sentido, hay un apartado especial para relojerías, joyerías, y tiendas similares de complementos. En ellas, y atendiendo a sus características especiales, y como medida de seguridad, se les otorga el derecho (que no tienen otros comercios) de pedirle al cliente que se descubra el rosto y se quite la mascarilla antes de acceder al establecimiento (muy importante sobre todo en joyerías), con el fin de proceder a su identificación y, de paso, que las cámaras del local registren el rostro del cliente. Una vez se le abra la puerta, el cliente volverá a ponerse la mascarilla.

Un reloj nunca fue tan necesario

«Relojes al poder», podríamos colocar perfectamente como titular de este post. Y es que los programas de desescalada, desconfinamiento o «transición», como queráis llamarlos, pasan en muchos países por franjas horarias. Así ocurrirá también en España, con un sistema de fases desvelado durante estos últimos días. Podría decirse que deberemos estar pendientes, en esta «nueva normalidad» -como se la ha venido a llamar- más que nunca al reloj. Habida cuenta que el teléfono móvil continúa presentando notables inconvenientes para su desinfección, queda evidente que el recurrir a un reloj es uno de los mejores sistemas.

Así las cosas, nada más salir de casa deberemos estar atentos al reloj, prestándole atención para que nuestro tiempo al aire libre se mantenga en la franja horaria permitida y no nos caiga una multa encima (ya van camino del millón las propuestas de sanción hasta la fecha, unas sanciones que además son bestiales, y parten de los 600 euros), así como en el resto de actividades.

Vender tu mejor reloj

No serán pocos los que en esta crisis «pos-pandemia» acabarán mirando hacia su reloj más valioso y preferido, pero no para ponérselo. Para venderlo. De las primeras miradas de deseo tras el escaparate de la tienda, o tras el listado de la página web, pasarán ahora a unas miradas totalmente diferentes, con un cierto punto de voracidad, como un depredador que mira atentamente a su presa. Mientras se lo plantean, estarán dándole vueltas a la pregunta: «¿cuánto sacaría por él? ¿Cuánto dinero me darían?«.

Otros ni siquiera eso. Otros, acuciados por la necesidad, las deudas, y tal vez también el hambre, preferirán no pensar. Por un reloj que jamás soltarían (y por el que sí habrán soltado una cifra escandalosamente alta que ahora no podrían ni soñar desembolsar), ahora simplemente cogerían lo que les den «y saldrían corriendo». Ni siquiera mirarán atrás, preferirán no hacerlo, intentar borrar incluso aquel bonito y deseado reloj de su memoria; ocultar sus recuerdos.

La relojería en España por fin se mueve

Aunque muy tarde, al menos las asociaciones de relojeros en España han tenido un gesto. Muy pequeño, pero menos es nada. Claro que en su anuncio confunden un virus con una bacteria, pero en fin, tampoco íbamos a pedirles tanto. En este caso ha venido de la ANPRE (Asociación de Relojeros Reparadores de España), que enviará a sus miembros un kit compuesto del siguiente material:

– una caja de guantes desechables

– 10 mascarillas de la más alta calidad (aunque protegen, pero no evitan el contagio del virus, atención con eso) de tipo FFP3.

– 2 botes de alcohol tipo gel

– 1 máscara o pantalla (ellos llaman «careta») de protección facial

Los relojes de Casio frente a los diversos desinfectantes

Durante estas semanas mucho se ha hablado y teorizado sobre la desinfección, específicamente, sobre la mejor forma de desinfectar nuestros relojes y asegurarnos una completa eliminación de gérmenes. Así que nos hemos lanzado y hemos decidido ir un poco más allá, haciendo lo que no se debe hacer: someter a nuestro reloj a una desinfección máxima con agentes muy, muy agresivos.

Lo que hemos hecho ha sido empapar completamente nuestro reloj en cuatro soluciones distintas: alcohol, agua oxigenada, agua salada, y lejía. Los expertos aconsejan, para asegurar la desinfección, mantener el elemento empapado durante al menos cinco minutos. Nosotros hemos ido más allá: lo hemos dejado empapado hasta que prácticamente se evaporase.

Además, hemos decidido comprobar cómo afectan esos agentes desinfectantes a dos tipos diferentes de materiales: a las resinas de caja y cristal de los Collection convencionales, y a los bezels y cristales minerales de los G-Shock.