Los modelos antiguos «anti-COVID»

Hace poco os publicamos algunas sugerencias (sugerencias, nada más, que quede claro; cada uno puede llevar, faltaría más, el reloj que más le agrade consigo) sobre los modelos digitales de la Casio actual, muy valiosos en estos tiempos tan crudos de pandemia. Este tipo de artículos que tienen que ver con el coronavirus siguen teniendo una gran difusión y notable éxito (de hecho ha sido uno de los posts más leídos durante la semana), por lo que vamos a profundizar un poco en ello, pero viéndolo desde una perspectiva distinta, diferente y peculiar.

Y es que ahora, y como un ejercicio más bien de curiosidad y de retrospectiva, vamos a echar la vista atrás y hacer mención de algunos de los modelos que, durante los años ochenta – es decir, de los primeros años de Casio, o de sus años más «productivos» -, habríamos elegido como relojes aptos para llevar con nosotros en este apocalíptico escenario.

Armitron lanza un «pseudo-Marlin»

Actualización: Genial foto de comparativa de los logos que nos ha enviado Jokerblue (la tenéis tras el salto). ¡Gracias!

Original:

Llevamos mucho tiempo diciendo que si no es Casio, alguien lo haría. Y ese otro ha sido, precisamente, uno de sus grandes rivales para la gama Collection o «asequible»: Armitron. La firma estadounidense, que lleva en el negocio de la relojería desde 1956, ha lanzado varias colecciones vintage bajo la común denominación «Retro Collection». Esta colección se compone de The Rubik (55 $), en digital (que hace homenaje a algo tan clásico en los ochenta como el cubo de Rubik), el Ridgemont (75 $), en ana-digi, y el Griffy (55 $), que rememora los primeros modelos digitales con información por LEDs de los años setenta y que, en este caso, incluye dígitos LEDs en rojo.

De ellos uno de los más interesantes (que será en el que nos detendremos hoy) es el Rubik. Se trata de modelos claramente inspirados en todo: colores, acabados y diseño – e incluso en el logo – en los Casio Marlin, concretamente las variantes Swimmers o «nadador solitario» de los mismos (han calcado prácticamente el logo del nadador de modelos como los míticos W-30 de Casio).

¿Es el Casio W-202 un nuevo Marlin?

Hace tiempo Jokerblue hizo una fantástica presentación (y resumen) de uno de los modelos Casio Marlin más buscados, bonitos y curiosos, el W-22 a la que denominó muy acertadamente «el penúltimo Marlin». Hablando toda una autoridad en la materia como es Jokerblue, no voy a ser yo el que vaya a intentar mejorar tan fantástica presentación, de manera que os remito a ella si queréis saber más sobre este maravilloso reloj.

Pero todos sabemos que Casio hace muy pocas cosas por casualidad. De hecho que todos, absolutamente todos, los Mudmasters, Gulfmaster, el Frogman GWF-D1000, o el nuevo G-Squad GBD-H1000 lleven en su denominación de modelo el número 1000 (sí, ¿nunca te lo has preguntado?) tiene mucho que ver con que, bajo el prisma de Casio, inician una nueva serie, abre unos tiempos nuevos, una nueva corriente: la de los premium.

¿Es el MDV-106 el mejor reloj de hoy (y de siempre)?

¿Qué reloj te llevarías a un conflicto bélico? ¿Qué reloj te llevarías contigo para explorar terrenos inhóspitos? ¿Qué reloj te pondrías para sumergirte en las frías aguas del océano? Y bien, ¿qué reloj te pondrías en una pandemia? Cuando uno ve el MDV-106 de Marlin, le quedan pocas dudas. ¿Un reloj de acero duro, sin recubrimiento superfluo ni delicado, que pueda desinfectarse con lejía pura o con alcohol de quemar? El MDV-106 es ideal. ¿Un reloj que puedas sumergir en agua y jabón? Los 200 metros de resistencia al agua del MDV-106 son más que suficientes. ¿Un reloj que lleve un robusto y grueso cristal mineral, difícil de rayar pero, a la vez, muy sufrido? El Casio MDV-106 también lo ofrece.

Lleno de virtudes y pieza fundamental de incondicionales, el MDV-106 tiene una larga historia y una muy merecida fama. Lo mejor es que, a diferencia de los míticos modelos sumergibles de marcas como Orient, Seiko, Rolex, y demás, solo cuesta una fracción del precio de sus competidores y es infinitamente más preciso. Su imagen es tremendamente característica, en seguida se le reconoce y se le identifica. Todo su diseño solo busca la funcionalidad, sin medias tintas ni estupideces, nada en él es accesorio. Desde sus índices de gran visibilidad, hasta las dimensiones y forma de sus manecillas, permiten que la hora se lea rápidamente y bien en cualquier condición, incluso de un solo vistazo. El segundero central, a contraste y refinadamente estilizado, el bisel móvil, muy polivalente, permite que podamos recurrir a utilizarlo como herramienta en las ocasiones donde requiramos un temporizador, o una visión mejorado de las franjas horarias. Incluso podemos usarlo como un segundo horario, atrasando o -según los casos- adelantando la posición central.

Los relojes de la desescalada

Mantener las medidas de distanciamiento social y de higiene durante la fase que se ha dado en llamar «de desescalado» va a ser muy importante durante las próximas semanas, tanto que tendremos que modificar muchos de nuestros hábitos de relación social. Y, en medio de esas medidas, cobrará notoria relevancia y debería cumplir un papel importante nuestro reloj. De nada sirve mantener la máxima higiene y cuidado, si luego nos llevamos los virus a casa «con nosotros», de manera que un reloj de rápida y fácil desinfección será crucial tanto para nuestra seguridad, como para hacernos un poco más cómoda nuestra rutina. Un reloj fiable y, también, eficazmente «higienizable».

Os daremos, por lo tanto, algunas opciones de relojes de Casio que elegir -tratando de mostraros modelos fáciles de encontrar y a la venta actualmente, claro-, para que cada uno decida cuál le conviene mejor o le resulta más útil. Vamos a ello.

El gran problema que ahora se les viene encima a las relojerías en España

En Italia el sector de las librerías y editores ha presionado al gobierno, y serán de los primeros comercios en abrir durante ese periodo que llaman «de desescalado». En España, las librerías catalanas se han unido para lanzar una celebración de Sant Jordi (época del año donde se regala un libro y es, por lo tanto, uno de sus periodos de mayor venta) virtual, de manera que el público regale ebooks (lo cual es fantástico y demuestra muy bien que el ebook es ese formato tan socorrido y apreciado, que debería disfrutar de más ventajas -entre ellas, un IVA reducido, como disfrutan los libros en papel-), pero no solo eso: han acordado celebrar un Sant Jordi en El Mundo RealTM el 23 de julio, cuando todo esto –ejem…- haya pasado.

Sin embargo es lamentable la posición de las relojerías, no se han unido, cada una va a su aire y a la patronal de ese sector ni se la ve, ni se la espera. Nada que ver con lo que están haciendo en nuestros países vecinos.

Peligros, catástrofes…, y un G-Shock que no sirve de nada

Durante los inviernos más crudos e intempestivos no era poco habitual que en mi pueblo nos quedásemos aislados. Recuerdo muy bien, siendo niño, que durante una de aquellas abrumadoras nevadas mi padre se vio en la necesidad de salir, y para ello se armó de bastones y una gran cantidad de ropa de abrigo. Durante el trayecto se cayó, y aunque gracias al bastón pudo librar una desgracia mayor, se pasó varios días con notables molestias. En aquellas circunstancias ir al médico, por víveres o por cualquier producto que no tuvieras en casa en previsión de ese aislamiento, suponía todo un reto, una odisea, y un riesgo enorme.

Años más tarde recabamos en un barrio, a una distancia demasiado cercana de un complejo químico. Las ocasiones en las que sufrían un escape de sus productos me recuerdan mucho al confinamiento de ahora, más aún: era mucho peor. Te pedían cerrar puertas y ventanas, quedarte en el sitio de tu casa más aislado posible y, por supuesto, no salir a la calle. Nosotros guardábamos rollos de cinta para precintar ventanas y, para asegurarnos, bajábamos las persianas. Aquellas noches claustrofóbicas, con las persianas echadas desde media tarde y pendientes de las noticias que en la radio nos dieran las autoridades, no se las deseo a nadie.

No puede salvarte un reloj

Decía en un post anterior que a uno lo que menos le apetece en estos momentos es hablar de relojes. No es que no le sigan gustando, claro que sí, y también los usa, pero es algo paradójico que, cuando creías que el reloj iba a ser ese instrumento imprescindible e insustituible, acabe siendo casi todo lo contrario. Cuando sales a la calle te recomiendan estar sin él, porque es un riesgo añadido y un trabajo extra a la hora de desinfectar. En estos últimos días estamos viendo que la estrella en las ruedas de prensa que los gobiernos ofrecen insistentemente es el Apple Watch: una gran mayoría de políticos llevan uno. Quién iba a pensar que en lugar de robustos G-Shock, de duraderos y avanzadísimos Pro Trek, el protagonismo en las muñecas se lo iba a llevar el «mini-teléfono» de Apple.

Las autoridades sanitarias nos aconsejan que, si salimos, lo hagamos sin reloj (y sin anillos, pulseras y joyas similares). En su lugar, nuestro elemento cotidiano serán ahora guantes y mascarilla. Quizá era que todos nuestros relojes no venían de una hecatombe nuclear, como nos hicieron creer con su publicidad, sino de un mundo «color de rosa» y «chuli-mega-guay» que ha dejado de existir. Cuando lo que importa no son las transparencias de tu reloj, sino simple y llanamente «salvarte el culo», que tenga brillos aquí o allá importa bien poco.

¿Cómo hacía ante la gente para proteger su reloj del agua?

Antes de la llegada de los G-Shock con resistencias al agua de 200 metros, antes de la llegada de los Marlin, exceptuando algunos relojes caros y elitistas (sí, uno de los primeros relojes sumergibles eran los Oyster de Rolex…, pero a qué precios), la «gente corriente» no tenía más remedio que poner su reloj a salvo cuando se lavaba las manos o cuando tenía que realizar algunas tareas en donde el agua estuviese por medio. O cuando iban a la playa o a la piscina. Así que no es extraño que algunas soluciones para hacer a un reloj un poco resistente al agua fueran perentorias y la imaginación viniera a paliar lo que, de momento, las firmas relojeras no ofrecían.

Una de esas soluciones la podemos ver en la revista Popular Science correspondiente al mes de abril del año de 1949. Allí, un tal R. A. Jenkins, de Los Angeles, cuenta a los lectores cómo pueden hacer que su reloj resista el agua. La solución es un poco expeditiva, pero también imaginativa: consiste en introducir el reloj en un globo, y a continuación hacerle un nudo. El autor añade también que, si elegimos un globo transparente, podremos ver también la hora.

«CasioMarlin.dx.am» la colección Marlin tiene nueva casa

….y no sólo para los Marlin (sin duda una de las series de Casio Vintage más querida por los aficionados), sino para el resto de la colección, o lo que es lo mismo: la web de la «Casio Vintage World Collection«.

Tras sufrir unos contratiempos con el antiguo proveedor de servicios de alojamiento (del cual prefiero no hacer publicidad aquí ya que sus métodos para pedir más dinero por sus servicios son, cuanto menos, de dudosa legalidad), la web se ha visto obligada a cambiar de alojamiento web.

Ya están aquí los nuevo Marlin (de los Duro 200)

Añadimos «Duro 200» para que nadie se lleve a engaño con los Marlin «originales» (no es la palabra, pero ahora no se me ocurre otra, la verdad). En fin, como os adelantábamos hace algunas semanas, los MDV-106 iban a tener nuevas variantes, algo muy llamativo porque hacía mucho tiempo que Casio no actualizaba estos divers y parecía que, a pesar de su éxito y de un ejército de incondicionales que los admira y utiliza, los nipones los tenían un tanto abandonados. Han remediado ese extremo con dos nuevas variantes, la MDV-106B-2AV, y la MDV-106G-1A.

La verdad es que les habíamos perdido completamente la pista, pero ayer un pajarito (léase nuestro amigo Stainless Steel) nos avisó de que ya estaban «corriendo por ahí«, así que se lo agradecemos. Por cierto que las versiones que tenemos a la venta son las americanas (USA), esto es, la MDV-106B-2AVCF (azul) y MDV-106G-1AVCF (dorada), ambas a unos 60 $ (un poco más cara la dorada, un par de dólares o así), por lo que todo parece indicar que, inicialmente, el mercado en el que se comercializarán primero será Estados Unidos.