La última burrada

De falsificaciones del AE-1200, uno de los Collection superventas de Casio, ya hemos hablado en otras ocasiones. Pero esta vez nos ha sorprendido porque los falsificadores se lo han «currado» realmente. El modelo AE-1200, que de origen ofrece una parte con LCA (pequeña y casi inservible, pero la ofrece), se ha visto reconvertido en un ana-digi con todas las letras, al ofrecer una zona con un reloj de agujas que, la verdad, no sé si será funcional (no os extrañe que en este tipo de relojes la parte analógica sea mero adorno, de hecho como podéis apreciar en las imágenes, la hora que marcan las agujas no se corresponde con la que marca la zona digital y por ello -para ver si alguien «pica»- ponen en el display la pantalla de configuración de manecillas, como si las estuvieran configurando).

Lo más fuerte es que esta gente no se ha detenido solo en copiar la caja y la estética, sino que han copiado la marca, sus logos, y hasta le han añadido un armis. El producto se vende por Internet en varios acabados, a cual más «horripilante» y desastroso (el bisel de plástico negro simulando ser un bisel con recubrimiento, en fin, que además de estafadores tienen mal gusto, por decirlo suavemente). Lo peor de todo esto es que siempre habrá alguna víctima inocente que creerá llevarse un Casio de verdad. Luego claro, irá por ahí diciendo que los Casio ya no son lo que eran antes.

G-Shock Brasil lanza una campaña anti-pirateria

La falsificación de relojes de Casio ha llegado a tales extremos de despropósito (basta solo con mirar las últimas noticias que os pusimos en este blog, ¿verdad?) que G-Shock en Brasil se ha visto obligada a iniciar una campaña contra las falsificaciones (o, como lo llaman ellos, «piratería»). Bajo el lema «Pirataria, desconfíe» («Piratería, desconfíe»), G-Shock da unos sencillos pero muy útiles consejos para que empecemos a dudar cuando vemos uno de sus relojes. Esos puntos son:

– Que el reloj tenga un precio excesivamente bajo. No estamos hablando de puntuales ofertas, que muchas de las tiendas de Casio oficiales a veces ofrecen, sino de «precios reclamo», por ejemplo un GA-500 vendiéndose a 50 €, o aún más llamativo, alguno de los Premium como el GWN-1000 Gulfmaster por 100 € o incluso menos.

Otra falsificación de esas que sorprenden

En ZonaCasio hemos puesto (y advertido) de muchas falsificaciones, algunas incluso ni vosotros mismos os las creíais (¿os acordáis de aquella del DB-36?), y esta tiene todos los puntos para ser otro de esos modelos que incluso los más acostumbrados a ver y admirar relojes de Casio, dudan. Se trata de todo un Casio AE-1200 dorado, una variante que no existe en Casio (al menos, de momento) pero que ha sido tan bien copiada que parece en ciertos aspectos original.

Hay detalles del módulo en los que, si nos detenemos, nos despejan bastantes dudas. El primero es que el día de la semana no es de tres letras, sino de dos. Realizar segmentos ultrafinos no es nada fácil, y hacer un día de la semana de tres letras con segmentos convencionales (o lo más parecido) para luego colocarlos en tan poco espacio como tiene el AE-1200 es también muy complicado, y la única forma de solucionarlo es, como en este caso, incluir solamente un día de la semana de dos letras, en lugar de las tres del Casio original.

Los otros «Casios»

El mundo de la falsificación no es una peculiaridad en el mundo del consumismo reciente, ni mucho menos. Sus tentáculos son tan antiguos casi como el propio comercio, aunque su popularización (y práctica omnipresencia) tenga no muicho más de cuarenta o cincuenta años.

Dejando aparte, como un caso curioso y en algunos aspectos aislado, las realizaciones de la Unión Soviética, en donde podría calificarse su «falsificación» como copia o plagio de tecnología occidental, pero poniéndole su propia impronta (en algunos casos, no en todos, porque en otros aspectos como en los ordenadores fueron auténticos pioneros), o copiando diseños de exterior pero manteniendo su filosofía de robustez, durabilidad y simpleza en los componentes y piezas, el mundo de la relojería vio nacer a muchísimas marcas que quisieron unirse al carro de los relojes superventas de la época y, con más éxito o menos, tratar de obtener parte de los beneficios de ese prestigio muchas veces a costa de engañar a incautos clientes y, otras, queriendo esconder su falta de innovación y elegancia tomando formas, diseños y variaciones, de modelos de relojes muy populares en el mercado.