Una pequeña onza de chocolate

Durante buena parte del siglo XX y hasta bien entrados los años ochenta, la merienda habitual de los niños era una onza de chocolate metida entre dos trozos de pan «y a correr». Tras salir de la escuela por la tarde, era el bocadillo «estándar» por antonomasia. Solo los más afortunados se podían permitir acompañarlo de una pieza de fruta, una manzana en la mayoría de ocasiones, o un plátano ya como caso extraordinario.

La onza (aunque en realidad se llame así, actualmente no tiene ninguna relación con la medida del peso) varía según el fabricante. Una «onza» es lo que se llama popularmente a una ración de una tableta, que en su tiempo era «un cuadradito«. Esto es debido a que antiguamente las tabletas de chocolate pesaban una libra, y venían en onzas, que era como se vendían en las tiendas de ultramarinos (la tableta entera era muy cara para aquella España de la escasez, así que por unas monedas salías de la tienda con una onza envuelta en un papelito que, como acabamos de decir, era bastante más cantidad que «las onzas» actuales).

El coleccionismo del hombre pobre

Creo que a todos de nosotros, en mayor o menor grado, nos agrada coleccionar relojes. O, al menos, tener el mayor número posible de variantes de nuestro modelo favorito. El problema es que eso suele requerir de un notable autocontrol que, en momentos, debe ser muy estricto para impedir que se nos vaya de las manos. Empieza por el deseo de tener ese reloj, luego por la emoción de verlo con detalles diferentes…, a continuación, por la excitante espera de que llegue a tus manos, y acaba por la emoción de abrir un paquete por el simple hecho de abrir y ver algo nuevo sin más. Ya lo hemos dicho muchas veces: el coleccionismo es un arma de doble filo, y cuando menos te das cuenta estás bailando al borde del abismo sin querer y sin saber cómo narices has llegado hasta allí. Yo, que lo sufrí en su día, os aconsejo que mucho cuidadito con eso.

Una forma de ponernos barreras «naturales» que permitan disfrutar sanamente del coleccionismo, admirar las piezas que nos gustan y a la par disfrutar con unos límites que nos den una cierta «cordura», es ceñirnos a un modelo en concreto. Claro que en esto no todos los modelos son iguales. Por ejemplo, quien decida coleccionar DW-5600 ya puede irse preparando, no solo porque hay infinidad de ellos, o porque se lancen ediciones especiales muy difíciles de encontrar, sino porque, ya empezando con su primer modelo (el DW-5600C), para dar con él hay que moverse por muchos lados y estar dispuesto a pagar el infladísimo precio que por uno en un estado medianamente decente, se pide hoy por él.

¡Ya puedes ver los nuevos Casio F-201 y los Casio W-217!

Básicamente lo que Casio ha hecho con estos modelos es incluirles una caja pintada, con un acabado metálico, parecido a lo que ya hiciera con otras variantes, como las F-91, hace unos años. Pero vayamos por partes, y empecemos por los F-201. Éstos tendrán tres variantes, la F-201WAM-9AVEF, con caja dorada y marco negro. La F-201WAM-7AVEF, con caja plateada, marco negro y leyendas en gris, y la F-201WAM-5AVEF, con caja y marco en un cobrizo/amarronado, que otros llamarán «oro rosa», y unas discutibles – por su escasa visibilidad – leyendas también con tonalidad grisácea para sus fuentes. Todas ellas tendrán un competitivo precio, 18 € (precio oficial), y un detalle: Casio ha modificado la posición de algunas de las leyendas sobre su frontal (aquí las variantes anteriores de los F-201, por si las queréis comparar, aunque ya os incluimos una imagen para que lo veáis, tras el salto).

Esto es: donde antes había las «5 ALARMS» ahora han colocado «un poco a calzador» (porque el espacio ha quedado evidente que era muy, muy pequeño) el «10 YEAR BATTERY». Parece ser que la intención era hacer destacar la durabilidad de su pila. El «5 ALARMS» lo han puesto abajo, mientras que, a pulsadores y correas les han dado un tono grisáceo oscuro (o al menos eso es lo que dejan entrever las fotografías oficiales).

Adelanto: interesantísimas novedades para Collection y G-Shock (¡y primeras imágenes de los W-96!)

Sorprendentes e interesantes novedades las que nos tienen reservadas desde Casio para los próximos meses. Entre ellas, algunas de Collection que, a priori y sobre el papel, tienen muchas posibilidades de resultar sumamente seductoras. La razón es que la serie «A» (recuerda: modelos como el A500 de caja cuadrada) recibirá un nuevo miembro, el A700, con un módulo también totalmente nuevo, el 3472. Poco se sabe de él, previsiblemente llevaría una caja cromada, como el modelo precedente, pero aún no hay nada seguro sobre el particular al cien por cien. Lo que sí os podemos adelantar es que llegará con una cantidad de variantes enormes, algunas de ellas metalizadas (WM), formando un total de nada menos que ocho, a saber: Casio A700W-1A (estándar), A700WE-1A, A700WEG-9A (se presupone que en dorado o con detalles en ese color), A700WEM-7A, A700WEMG-9A, A700WG-9A (variante también en dorado), A700WM-7A, y A700WMG-9A (dorado metalizado, si se atiende a la nomenclatura).

Ya os adelantamos en su día que los W-96 recibirían nuevas versiones, pero lo que nadie -o casi nadie- se esperaba, es que además del color de caja ¡Casio incluiría combinaciones de color en su display! ¡Hacía lustros, prácticamente, que no veíamos algo así en Collection! Preciosos estos nuevos modelos, y te recordamos sus nuevas versiones: la variante en verde, con LCD superior también en verde, será la W-96H-3AV; la rojo-anaranjado, con filtro polarizador anaranjado también, será la W-96H-4A2V, y la rojo-amarante, con filtro en rosáceo (o rojizo) es la W-96H-4AV.

El gravísimo problema del EOL

Desde hace un tiempo llevo sufriendo en mi Casio DB-520 una de esas enormes molestias que es intrínseca a la función EOL y que, supongo, sería una de las razones por las que Casio decidió quitársela a sus modelos posteriores.

La EOL, como seguramente sabéis de sobra, es la función de «fin de vida útil» de la pila, una especie de switch que monitorea el voltaje de la pila y, cuando éste cae a un cierto punto, nos avisa para que la sustituyamos.

Entre el pasado y el futuro de Casio

Si echas un vistazo a las cuentas de Instagram, de Facebook, de Twitter o de G+, y te pones a buscar los relojes que usa la gente, comprobarás sin tardar demasiado que en ellas los modelos que más se suelen ver son Collection. Innumerables A168, F-91, W-59… También campan a sus anchas G-Shock, sobre todo los GA-100/GA-110 y los de la serie 5x. Muy pocos GW-9400 Rangeman, menos aún GWN-1000 Gulfmaster, y todavía y aún menos GWG-1000 Mudmaster. De los Premium con Bluetooth de Edifice, o de G-Shock con GPS, ni hablemos.

Por supuesto eso no es representativo. Pero da una idea y es una muestra de lo que se mueve en internet y de lo que usa la gente y los clientes de Casio a diario.

3196, el módulo menos apreciado de Casio

A principios de este año probamos aquí el F-201WA. Pasó sin pena ni gloria por el blog, y apenas recibió ni un comentario, ni una muestra de halago, al contrario de lo que ocurre con muchos otros relojes, que en seguida captan la atención de los aficionados a Casio. Una pena que el módulo más completo de la serie F sea tan ignorado, y tan poco apreciado. Para mí es uno de los relojes más bonitos que existen, con una de las pilas más «gigantes» del mundo de los relojes digitales (una CR2025), con lo que no sólo tenemos pila para muchos años (Casio anuncia una vida útil de diez años), sino que además, en caso de emergencia, puedes adaptarle muchas otras de menores dimensiones que hay en el mercado, como las CR1616 o la misma CR2016.

Otra cualidad de este reloj es que, como buen miembro de las series F, se le puede montar muchas de las correas de los relojes de esa serie, como la del archipopular F-91W (aunque, obviamente, no tengan el mismo diseño). Los únicos puntos negativos que le pondría es su resistencia al agua, ya que es sólo WR, la falta de hora en todos los modos (el display tiene espacio suficiente para que se le pudiera haber añadido), y sus botones, que se pueden pulsar fácilmente. Pero aún así es toda una delicia pulsarlos, porque tienen un tacto muy suave y cómodo. Además, son botones de resina con un acabado acompasado con la caja, muy bien conseguido. La caja, además, tiene un doble acabado, texturizado en su parte media.

¿En qué otras ocasiones Casio se vio obligada a actualizar sus relojes?

Curioso el debate que se abrió en Zona Casio respecto a la última actualización de los modelos GB-6900 (versión «B»), al ser algo realmente muy llamativo en Casio. Por eso, nos hemos preguntado: ¿cuándo ocurrió algo así? Si es que ocurrió alguna vez, porque los relojes digitales de Casio, a diferencia de otros dispositivos electrónicos como reproductores de música, periféricos de ordenador y similares aparatos electrónicos, no pueden actualizarse tan fácilmente. De hecho, ni siquiera sus firmwares están preparados para ello. Así que, cuando se ven en la necesidad de hacerlo, no les queda más remedio que adoptar alguna de estas soluciones:

– Postponer su salida al mercado (en Casio se han dado varios casos, algunas veces por detectar errores, y en otras por causas de fuerza mayor como catástrofes naturales).

– Retirar su producto de las tiendas (esto es algo que, por fortuna, en Casio no ha sucedido nunca).

– Lanzar un nuevo reloj al completo (como en esta ocasión ocurre con el GB-6900B).

Curiosamente de los modelos que han sufrido mayores actualizaciones han sido los Data Bank de calculadora. Desde aquellos primeros modelos que incluso eran resistentes al agua, y con una imagen casi de ciencia-ficción, hasta los más actuales que poseen un diseño mucho más estilizado, como los DBC-32. Principalmente se actualizaban para modificar su banco de datos, su calendario, o incluso su display (incluyendo en los últimos dot matrix) o los colores de sus filtros polarizadores. Eso ha hecho que vayamos teniendo innumerables versiones de modelos mejorados o actualizados a nuestro tiempo.

¿Qué «F» es el tuyo?

Iba a iniciar este artículo diciendo que nadie puede saber realmente lo que es un reloj digital y lo mucho que te ofrece por tan poco, si no ha probado un modelo de la serie «F» de Casio. La «F» de «funcional». La económica. La básica. Pero no quiero ser tan extremista.

Porque vosotros sabéis, al igual que yo, que los modelos F son los relojes más socorridos en todo tipo de circunstancias. No sólo por su calidad y resistencia, no sólo porque llevan con nosotros desde los primeros años de la «era digital», sino por muchas cosas más. Cuando eres pequeño y todo lo maltratas, es un F el que te regalan. Cuando necesitas un reloj de batalla económico y que no temas destrozar, es a un F al que recurres. Yo siempre recuerdo una ocasión en la que entré temporalmente en una empresa, y por trabajo necesitaba un reloj. Pero tras varios años en el paro os podréis imaginar que mi situación no era precisamente muy holgada. ¿Qué modelo elegí? Pues sí, un F-91. Me costó una nimiedad, pero aún hoy sigue funcionando y se mantiene en un buen estado.