Casio y el problema con sus pulsadores

Desde que desaparecieron los pulsadores hundidos con los últimos Casio «históricos» que quedaban (los W-71, F-28 y W-720 fueron los últimos que dejaron de fabricarse), tengo una especie de guerra con los pulsadores de Casio. Su sistema de tres pulsadores no me pareció nunca ni muy fiable, ni muy eficiente. El hecho de que se pueda configurar el reloj y acabe trastocándose todo su horario con la simple pulsación de un botón que está «en el aire» siempre me pareció uno de los mayores defectos de ese tipo de modelos. De hecho, y aunque por su sencillez fueron siempre mis preferidos, dejé de usarlos. ¡Cuántas veces, al mirar la hora, me encontré con algún dígito parpadeando, a punto de cambiar con el toque de un botón! Me llevaba sustos tremendos, porque ya no sabía si la hora que allí se mostraba era la correcta o no y esto, para alguien que lleva solo un reloj (ni siquiera en el móvil), es crucial. Porque tiene que ser, ante todo, fiable.

En estos tiempos de pandemia cobra, si cabe, más relevancia. En mi región estamos de nuevo al borde de eso que llaman «alerta», «restricción de movilidad», o «nuevo confinamiento» que se están sacando ahora de la manga para que la economía no se vea muy trastocada. Zonas limítrofes ya han entrado en ese estado durante las últimas horas.

Los Old School de Casio alrededor del mundo (y dónde pueden encontrarse)

La moda de «lo vintage», lo retro, la anti-obsolescencia o simplemente la defensa de la solidez y la sencillez frente a las complicaciones tecnológicas y la dependencia del consumismo que se nos quiere inculcar ha hecho que los relojes vintage de diseño old school, los digitales más clásicos y originales (que siguen el patrón del digital convencional: caja rectangular y pulsadores metálicos a los lados) vivan desde hace ya algunos años (cinco o seis al menos) una segunda juventud.

Los que los hemos venido usando como reloj habitual desde hace lustros estamos observando cómo día a día hay más y más personas que los utilizan, no solo entre nuestro círculo de amistad y entre la gente que nos cruzamos por la calle, sino también entre famosos, artistas y deportistas.

Tres modelos que dejaron de fabricarse con la llegada del nuevo milenio

Si algo me motivó en su día a abrir este blog fue el de defender a Casio a ultranza, colaborar a reforzar su imagen de marca icónica en digitales, y a difundir sus modelos. Era por aquel entonces, antes de la invasión de modelos de marcas «low cost» que simplemente remarcan (valga la redundancia) módulos chinos fabricados sin ningún tipo de identidad (y lo que es más peligroso: sin calidad), el fabricante de relojes con el que fácilmente te identificabas, porque eran los relojes que podías adquirir baratos, de calidad, y que podían sacarte de más de un apuro.

Si no fuera por Casio apenas tendríamos relojes japoneses a los que recurrir en digitales. Citizen y Seiko renunciaron a ellos hace ya mucho en favor de modelos de tinta electrónica muy bonitos pero -también- mucho más caros. Inalcanzables para los usuarios y destinatarios de los Collection de Casio.

Negro día para los amantes de los digitales: Casio deja de comercializar su único modelo «all resin», el F-28

Si como amante de los digitales la noticia precedente te puso triste, entonces lo sentimos, porque con esta vas a llorar. Hace algunos días, uno de nuestros lectores se ponía en contacto con nosotros advirtiéndonos: «no habéis dicho nada acerca de la desaparición del F-28». Cierto, y nos encanta tener lectores tan avispados (y que tienen además el detalle de avisarnos) que llegan incluso a saber información tan de actualidad que hasta dentro de Casio a muchos les pasa desapercibida. Nosotros era una noticia que teníamos en el tintero porque queríamos reservarla para dedicarle una despedida al F-28 (ya sabéis, uno de los modelos por los que tenemos más debilidad) como se merecía, pero dado que de momento ese especial no va a poder ser, la actualidad manda y tenemos que poneros esta terrible pérdida así tal cual. Con toda su crudeza.

Y es que sí, por desgracia, y tal como nos decía nuestro lector, Casio ha decidido descatalogar y dejar de vender el F-28 hace solo unas pocas semanas. Su página de venta oficial (aquí) activa hace tan solo un mes escaso atrás, ya ha dejado de funcionar, como podéis comprobar.

El diseño de acople de los pulsadores en los F-2x: simpleza magistral

«La mayoría de las personas piensan que el diseño es una capa, una simple decoración. Para mí, nada es más importante en el futuro que el diseño. El diseño es el alma de todo lo creado por el hombre.» Steve Jobs.

Siempre me ha llamado poderosamente la atención lo bien acabadas, y los múltiples detalles, que las cajas de los relojes de la serie Casio F2x poseen. Desde hace mucho tiempo es una de las series a las que les tengo más cariño, a pesar de que ahora sean cada vez más difíciles de encontrar (solo nos queda un único representante de esta serie: el F-28). Una de las cosas que más me entusiasmaba de estos modelos era el hecho de que Casio había logrado que un reloj, sin protección alguna extra fuera de su propia caja y de las formas, ondulaciones y oquedades que habían hecho sobre él, fuera resistente al agua y le pudieran acuñar el término de Water Resist.

De esta forma, cualquiera que supiera cómo estaba el reloj construido y cuales eran sus elementos, fácilmente podía pensar: ¿Un reloj Water Resist, o sea, resistente al agua con presiones de hasta 30 bares, sin componentes de protección específicos? Imposible. Entonces, ¿cómo lo consiguió Casio?

El cambio horario pasa factura (y no por la resaca)

Ayer por la mañana había quedado temprano para hacer un recorrido de bastantes kilómetros por una senda peatonal. Antes de salir preparé la mochila y elegí mi reloj «deportivo» habitual. Menciono lo de «deportivo» porque en lugar del armis que suelo preferir, que con el sudor y la dilatación del brazo termina siendo muy molesto, posee una correa de resina. Es un Data Bank, para no variar, por supuesto.

Como ayer había que cambiar al horario de invierno, antes de ponérmelo inicio la habitual tarea de atrasarlo una hora, algo muy sencillo y rápido en un digital. Pero entonces, al operar el pulsador, empiezo a escuchar «sonidos raros», muy diferentes a los sonidos habituales que hace el reloj. Los dígitos se difuminan una fracción de segundo, y el reloj se resetea. Me quedé pensando: «¡ya me he cargado el módulo!».

¿Por qué Casio continúa fabricando el F-28W?

No hay nada igual. Seguro que no venden muchos, incluso probablemente pierdan dinero con él. Es el reloj más antiguo del mercado, uno de los que más historia tiene detrás (apareció a mediados de los años ochenta), y, a la vez, uno de los más simples, tanto en construcción como en funciones. Es uno de los más carismáticos. Es el único que queda de los «ochenteros» que Casio fabricaba hasta ahora, el W-71 (desaparecido a principios de este siglo) y el W-720 (desaparecido hace sólo un par de años). De toda aquella historia, de todo el boom de los relojes de cuarzo, de todos los modelos más míticos de Casio (Marlin, HD…) sólo nos queda éste. Cierto que aún disponemos del F-91W como uno de los pilares de Casio (y casi como reloj identificativo de la marca, para muchos neófitos), pero no es lo mismo. El F-28W es «otra historia».

Además, es el único reloj digital que ofrece, ahora mismo, en este tiempo de «iphones» e «ipads», algo fuera de lo convencional, algo que va realmente contra corriente: un módulo minimalista (Casio usa el acrónimo K.I.S.S. para definirlo, ya lo explicamos en esta publicación hace tiempo) con unos botones protegidos (los dos, que es bastante inusual en Casio y en realidad en todos los modelos con botones de este tipo, cualquiera que sea la marca) bajo la caja, y una construcción genial. La gente dirá lo que dirá, pero la cubierta trasera de la tapa me encanta: letras marcadas, fácil de quitar, limpiar y reparar (sí, son muchos los detractores de la resina, pero cuando uno se pone a reparar un elemento de metal frente a uno de resina, en la mayoría de las veces es más sencillo para los que no son expertos hacer un mejor trabajo en la resina que en el metal o en el cristal mineral), e incluso se pueden eliminar esos «rayones» que aparecen con la edad y seguir conservando la cubierta.

Comparativa: los «all resin» de Casio

Pocas veces iniciamos un artículo con la imagen de la trasera de un reloj. Pero creo que en esta ocasión lo merece, porque la trasera de este humilde F-30 es, con diferencia (y con el permiso de algunos «G» y de modelos como el DW-3000), una de las más impactantes que se pueda ver en un reloj. No por su acabado, su pulido o su dibujo grabado, sino por las formas de su diseño que recuerdan tétricas sombras nocturnas, góticos trazados como los de la propia ciudad de Gotham, de películas procedentes de la misma década -la de los noventa- en que el reloj fue lanzado, como «Batman Returns» (1992) o «Batman & Robin» (1997). Porque precisamente casi a la par que el «retorno de Batman», llegaba a las tiendas este modelo.

El Casio F-30 es uno de los relojes que más engañan en su aspecto, y el cual, como algunos G-Shock, sólo alcanzamos a darnos cuenta de su verdadera magnitud cuando lo presenciamos en directo. Parece un reloj pequeño, casi una nimiedad, pero si lo ponemos delante de todo un DW-5600 nos daremos cuenta de sus verdaderas proporciones. Es, por tanto, un reloj imponente, tanto en su caja como en sus dígitos, los cuales se ven magníficamente bien gracias a dos cosas: las generosas dimensiones de su caja, que acabamos de mencionar (y que favorece un display grande) y al altísimo contraste del filtro polarizador elegido por Casio para «vestir» sus dígitos, que además son muy marcados y se ven desde cualquier ángulo, incluso desde los laterales. Sin embargo el punto más flojo de su display es la marca de AM y PM (el F-30 no posee horario de 24 horas), la cual no se llega a apreciar bien si la luz ambiental no es muy buena.

Del odio al amor solo hay un paso

Dicen que del amor al odio hay tan solo un paso. ¿Y del odio al amor? Yo creo que también. Recuerdo cuando adquirí mi Nokia 7500 Prisma (Nokia 7500 Prism). Me gasté casi todos mis ahorros en él. Me fui un sábado, a primera hora -para que no hubiera mucha gente- a un centro comercial, prácticamente en el mismo momento en que el móvil aterrizó en España, y lo adquirí sin subvención de operador ni nada por el estilo: total y absolutamente libre. En aquellos años no eran muchas las personas que se comprasen móviles libres, porque estaban carísimos. Aquel día me pasé toda la tarde fuera de casa, simplemente para «lucirlo» y disfrutar de él. Su brillo, sus formas marcadas, su aspecto… ¡su ligereza¡ Me entusiasmaba aquel móvil. Pero no todo empezó tan bien. En realidad el móvil empezó decepcionándome, porque era desastroso usarlo, una auténtica pesadilla manejar su teclado con esas formas tan poco ergonómicas de sus teclas… y la pantalla, muy bonita, pero su forma de prisma hacía que en cuanto saliera el sol se reflejasen los rayos en ella y te quedaras ciego al mirarla. Pero aún así sentía ese amor inexplicable por ese celular. Es como esos amores, que sabes que son dañinos y que deberías dejarlos, pero no puedes. No puedes. Te tienen prisionero.

El 7500 Prism lo usé hasta que el pobre aparato no dio más de sí. Lo acabé destruyendo (aunque funcionar, aún funcionaba), porque Nokia le había incluído una especie de «frames» laterales personalizados que se resquebrabajan por todos lados sólo con rozarlos. Un enorme fallo de diseño que hacía que el móvil no aguantase mucho. Sino hubiera sido por eso, tanto en firmware como en el plástico usado (de muy buena calidad), habrían conseguido un móvil indestructible.

¿Y si las tapas de cierre fueran también de resina?

La solución de cierres de cajas de reloj con tapas de resina era bastante más utilizada antiguamente que ahora, aunque en realidad nunca llegó a popularizarse en gran medida, porque el público siempre era bastante reticente a relojes con ese tipo de tapa. No obstante también lo era a las tapas con tornillos, y acabó imponiéndose de igual forma.

La solución de una tapa de resina en una caja de resina no es tan descabellada como a primera vista podría parecer. A día de hoy, sin embargo, muy pocos fabricantes la adoptan, únicamente la podemos encontrar como tapa de cierre a presión en el F-28 (en las imágenes, junto a un F-84).

¿Qué «F» es el tuyo?

Iba a iniciar este artículo diciendo que nadie puede saber realmente lo que es un reloj digital y lo mucho que te ofrece por tan poco, si no ha probado un modelo de la serie «F» de Casio. La «F» de «funcional». La económica. La básica. Pero no quiero ser tan extremista.

Porque vosotros sabéis, al igual que yo, que los modelos F son los relojes más socorridos en todo tipo de circunstancias. No sólo por su calidad y resistencia, no sólo porque llevan con nosotros desde los primeros años de la «era digital», sino por muchas cosas más. Cuando eres pequeño y todo lo maltratas, es un F el que te regalan. Cuando necesitas un reloj de batalla económico y que no temas destrozar, es a un F al que recurres. Yo siempre recuerdo una ocasión en la que entré temporalmente en una empresa, y por trabajo necesitaba un reloj. Pero tras varios años en el paro os podréis imaginar que mi situación no era precisamente muy holgada. ¿Qué modelo elegí? Pues sí, un F-91. Me costó una nimiedad, pero aún hoy sigue funcionando y se mantiene en un buen estado.