¿Está próximo el fin de las pilas botón?

Los audífonos son uno de los últimos reductos en usar pilas tipo botón.

Video-juegos portátiles, calculadoras, bolígrafos-reloj, agendas, juguetes e incluso receptores de radio… La cantidad de dispositivos electrónicos que, durante los ochenta, hacían uso de las pilas-botón era inmensa. Sin embargo, a medida que la tecnología de baterías avanzó, impulsada sobre todo por el mundo de la telefonía móvil, las pilas-botón fueron arrinconándose poco a poco. Hoy, tan sólo hacen uso de ellas unos pocos aparatos, calculadoras y relojes, principalmente.

Sin embargo, ya hay muchos modelos de calculadoras que recurren a baterías, o a pilas «normales», así que puede decirse que solo son los relojes quienes hacen un uso digamos «masivo» de pilas botón.

Nunca más un reloj solar

Hablábamos hace pocos días sobre la debilidad de los relojes solares ante esta situación de confinamiento y ayer, precisamente, me comunicaba un señor, muy preocupado, su situación. Me contaba que el único reloj solar que posee, se le acababa de quedar sin energía y que ya no cargaba. Tras varios intentos infructuosos, decidió dejarlo. Me explicaba que durante estas semanas apenas había salido de casa, y que cuando le sorprendió el confinamiento también le sorprendió a su reloj con media carga. No era, no obstante, que no lo usase, de hecho era su reloj favorito y lo usaba a diario, pero en este invierno apenas había salido de debajo de su manga.

Muy enfadado, y apesadumbrado por la situación, confesaba que, aunque siempre había sido un gran defensor de la energía solar y que amaba ese tipo de relojes de Casio por ser más limpios, se había dado cuenta -muy a su pesar- que las pilas son mucho mejor. Le respondí que en Casio tenía la opción de relojes con pilas de 10 años de duración, cuyo gasto energético es muy eficiente, y que podía elegir uno de esos modelos para sentirse a gusto.

El problema de las pilas de poca duración

Seguro que te ha pasado alguna vez lo mismo que a mí: compras un reloj de Casio con una autonomía de pila de dos o tres años, y resulta que te acaba durando cinco o seis. Puede que hasta más. Y piensas: «¡qué gran compra!». Y dices que, efectivamente, qué bueno que Casio sea bastante «generoso» al sugerir la durabilidad de las pilas de sus relojes.

Cuando llega el momento de cambiar de pila, la cosa cambia totalmente. De los tres años de autonomía, se convierten en dos, y los dos, en uno. Parece que estas todo el rato comprando pilas para ese reloj, y acabas harto de él y comprando otro.

De plásticos, pilas y baterías

José Naranja me preguntaba el otro día por qué no le cambiaba sin más la pila a mi LDF-10 y volvía a utilizarlo. Y tiene mucha razón, esa sería una muy buena solución, pero las razones por las que no lo haga son varias.

Una de ellas es que, aunque el coste de una pila sea minúsculo, no tiene sentido gastar dinero en un reloj que apenas voy a utilizar, tan sólo muy de cuando en cuando. Es un derroche inútil.

Fin de vida útil

Si hay algo que siempre me molestaba bastante de los relojes de cuarzo, era el momento en que se acercaba el agotamiento de sus pilas. Por supuesto, no era el hecho del cambio de pila en sí, tarea a la que cada determinados años debías de enfrentarte, sino el no saber cuándo ese cambio se acercaba. La inseguridad que ese hecho te daba me inquietaba.

Es evidente que en los relojes con pilas de diez años de autonomía eso casi perdía importancia, era secundario en cierta forma, y por eso eran mis modelos preferidos. Pero en aquellos en los cuales la pila duraba dos, tres o cinco años, siempre estabas un poco en vilo. Sobre todo si hacías un uso intensivo del reloj, si lo usabas cada día, si recurrías a su alarma y si habitualmente usabas su función de iluminación, todo ello hacía que la energía de la pila se redujese notablemente y podías encontrarte un día, de repente, sin pila en el reloj.

A vueltas con la energía: diez días sin luz

Seguimos con nuestra temática energética, abordando un tema del que ya hemos hablado en otra ocasión: la excesiva dependencia de nuestra tecnología y, sobre todo, la debilidad de ésta.

Estados Unidos está viviendo una de sus mayores olas de frío, y de hecho se espera que en los próximos días el país norteamericano reciba un nuevo frente «de proporciones catastróficas«, según vaticinan lo meteorólogos. De hecho ya ha sido proclamado el estado de emergencia en Virginia y Maryland, para movilizar efectivos de la Guardia Nacional. Allí hay más de 500.000 hogares que carecen de luz desde hace días.

¿Qué les pasa a los nuevos acumuladores compactos de Casio?

A principios de la década del 2000 empezaron a llegar a los modelos Tough Solar los acumuladores CTL1616. Algunos de los primeros fueron un desastre, muchos les achacan a Sony, uno de sus fabricantes, aunque la verdad es que era principalmente Panasonic el proveedor. El problema residía en que duraban «un suspiro», y, obviamente, no fueron pocos los que empezaron a quejarse de que un acumulador, mucho más caro que una pila, tuviera una vida útil mucho menor que ésta. Panasonic -que saben muy bien lo que hacen y es una empresa de las mejores del mundo en el ámbito de la tecnología de consumo- decidió responder como mejor sabe hacerlo: lanzando una actualización, que es la que tenemos en el día de hoy, de un acumulador que, por lo general -y ante entornos que no sean de gran demanda de energía- responden perfectamente bien. Duraderos, fiables y, sobre todo, muy probados.

Pero últimamente parece que el fantasma de esos años vuelve a surgir. Casio, para sus modelos duales (ana-digi o totalmente analógicos) lleva desde hace unos años cambiando sus acumuladores CTL1616 por unos nuevos («nuevos» en el sentido de que no los usaban antes) CTL920. Edifice, la línea estándar (los nuevos AQ-S800W y AQ-S810W) y algunos G-Shock (GW-3000…) los llevan de fábrica. Es un acumulador destinado únicamente a modelos duales o/y analógicos, por lo que no lo encontrarás en modelos digitales -por ahora-. De momento tampoco se está utilizando en modelos Pro Trek.