Cómo tener más cronógrafo cuando solo tienes una hora

A veces nos encontramos con modelos de Casio que, inexplicablemente, solo disponen de una hora de cronógrafo. Y decimos «inexplicablemente» porque sus módulos podrían dar perfectamente para mucho más, tanto por calidad de los mismos, como por gama a la que pertenecen. Un caso de estos es el de los DW-5900, G-300 o AW-590. Porque claro, no nos estamos refiriendo a relojes básicos, como pudieran serlo el F-91 o W-59, que bastante tienen «los pobrecillos» en disponer de cronógrafo, y gracias. No, nos referimos a modelos de G-Shock o de la gama media de Casio Collection, que bien podrían tener un cronógrafo de mayor alcance.

Pero, en caso de necesidad, podemos hacer algunos «truquillos» para conseguir que ese cronógrafo alcance más horas de conteo. ¿Cómo? A continuación os lo contamos.

Un mensaje en una línea. Un día en los años noventa

Ya que tuvo tan buena acogida el «Un día en los años setenta«, vamos a hacer algo parecido -bueno, quizá un poco más «técnico»- con este «Un día en los años noventa».

Mientras en los sesenta los más jóvenes se reunían para organizar aquellos «guateques» donde quiera que hubiese un enchufe al cual conectar un tocadiscos, en los setenta cualquier rincón del parque o del campo podía ser una sala de fiestas, gracias a la aparición y masificación de los radiocasettes.

En los ochenta la música pasó a ser algo más personal, que uno podía disfrutar a solas – y por fortuna ya en cualquier parte -, gracias a los Walkman. Luego llegarían los discmans pero, si algo destaca en ese sentido en los noventa, fueron los MP3 Players. El formato MP3 supuso una auténtica revolución a mediados de los noventa, cuando gracias a él la música – por fin – comenzó a difundirse libremente por Internet. Y es que este formato permitía aligerar brutalmente el peso de los archivos de audio, con calidades cercanas como las de un CD. El estándar sería aprobado en 1992, justo cuando el DW-5900 fue presentado por Casio. En el 97 sale a la calle el primer reproductor de música para ese formato, era el MPMan, con 32 o 64 MB de capacidad, suficiente para llevar con nosotros de 6 a 12 canciones.

La ciudad de Una Línea

Breve historieta gráfica dedicada al DW-5900 de G-Shock.

Ciudad peligrosa donde las haya…

…la ciudad de Una Línea.

Este es el estado en que se encuentra el G-Shock de la NASA

No sé si lo sabes, pero si das un paseo por el famoso Smithsonian, en concreto en el National Air and Space Museum de Washington, DC., y accedes a la primera planta dentro de la exposición Moving Beyond Earth, verás un curioso objeto que enseguida reconocerás. En efecto, se trata del DW-5600C, con número de inventario A20130073000 y donado por la mismísima NASA para el museo dentro de la sección de «equipamiento personal» para vuelos espaciales.

Pero hay más. Y bastante interesante. En el Museo del Espacio nos explican mucho sobre este tipo de relojes. Lo primero, que «DW», esas siglas tan famosas que vemos en muchos de los G-Shock, son el acrónimo de «Digital Water», relojes resistentes al agua. También que G-Shock -que supongo que ya lo sabes- es la abreviación de «Gravitational Shock». Explican que la NASA, en realidad, certificó cinco G-Shock para volar al espacio -muchos de ellos fueron usados por sus astronautas en distintas misiones-, convirtiéndose en uno de esos modelos tan sumamente especiales que pueden presumir de elevarse a la categoría de elitistas relojes que han tenido el privilegio de haber estado fuera de nuestro planeta (enfrentándose a marcas sobremanera más caras), los cuales son el mencionado DW-5600 en sus dos variantes: DW-5600C (caja de metal) y DW-5600E (caja de resina reforzada con fibra de vidrio). Además, la NASA también los testeó y calificó para viajes en sus trasbordadores al DW-5900, al DW-6900, y al G-9000.

Aprovechando un día soleado

No durará mucho así que, como dicen los viejos, hay que aprovechar mientras dure. Y hoy que el cielo está de un intenso azul – cosa rara y que no se ve muchas veces por estas tierras -, aunque al fondo haya unas nubes con amenazadora base grisácea – y que un viento fresco se levanta en rachas, presagiando que esto no va a durar, ciertamente -, es un buen momento para salir a tomar un poco el aire sin prisas y sin agobios. Esos momentos en donde no tienes que ir a ningún lado deprisa, donde no estás citado en ningún lugar.

Mientras un señor ensaya música en un rincón del parque – seguramente para dejar un rato en paz a los vecinos – y, mira qué coincidencia, el semáforo se pone verde al verte llegar. Y eso no ocurre muchas veces en ese semáforo que está programado para tardar puñeteramente mucho en dar paso.

Prueba: Casio G-Shock DW-5900TH, la edición especial navideña

Supongo que sobra decir que en Zona Casio nos confesamos unos incondicionales de los DW-5900. Ya cuando pensamos en montar nuestros portales específicos, uno de los primeros fue el monotemático de las 5900 Series. El que Casio respondiera al clamor popular y decidiera, por fin, volver a fabricar el DW-5900 (al igual que lo hiciera después con los DW-5700) en el año 2018, nos supuso toda una alegría para la multitud de incondicionales que soñábamos con ver a este legendario G-Shock de los noventa de nuevo en los escaparates y que, hasta aquel momento, teníamos que conformarnos con los pocos ejemplares que quedaban, en deplorables condiciones la mayoría, por páginas de compra-venta de productos de segunda mano en Internet.

Pronto debieron darse cuenta en G-Shock de su afortunado acierto porque, de inmediato, comenzaron a presentar ediciones especiales, como las de las Rock Series, con aquellos DW-5900RS.

El acertado patrón de colores de los GA-140/DW-5900

Si alguien se detiene a mirar durante unos instantes las versiones estándar y base de los G-Shock GA-140 y de los DW-5900, enseguida se dará cuenta de algo común, y aunque a priori puedan parecer relojes muy diferentes: siguen los dos, en esencia, el mismo patrón de colores. O al mismo poseen una cierta «familiaridad» bastante notable. Es como ofrecer en G-Shock un producto con ese aire vintage tan elegante, dando opción de analógico o digital, según el gusto del consumidor. Y es que no en vano los dos están inspirados en la misma década: los noventa (bueno, en el caso del DW-5900 de manera obvia, puesto que el primer modelo de esta gama se lanzó durante los años noventa).

Ambos comparten ciertas semejanzas: leyendas en rojo en el bisel, fondos de LCD gráficos a color, y detalles de marcas en las zonas gráficas en blanco.

El DW-5900 y los otros «octógonos» de G-Shock

No es la primera vez que vemos en G-Shock cajas octogonales, por supuesto. De hecho, incluso cuando el DW-5900 apareció en el mercado en el año 1992, salía a la par al mercado otro modelo con el mismo diseño de caja, pero en analógico: el afamado AW-550, su gran contemporáneo.

Pero aún así, también hay que reconocer que este diseño no es muy habitual en Casio, y los modelos que lo llevan son bastante escasos. El último reloj nuevo que vimos con esta forma octogonal fue el GD-350, y de eso ya hace unos cuantos años (en 2013, concretamente).