Cómo tendrían que haber hecho en G-Shock el GMW-B5000TCF de titanio

Uno de los productos que aparece este mes a la venta es el impresionante y elitista modelo de G-Shock, el GMW-B5000TCF de titanio. Se trata de una variante con tonos azules del ya existente GMW-B5000TCM, es decir, es la segunda versión de este reloj, en este caso centrado en eso, en el color azul como protagonista para su trama de grabado en el metal de tipo camuflaje.

Sin embargo, nos ha llamado mucho la atención el extraño contraste entre los colores azules del camuflaje, y el «apático» tono naranja que han elegido para las leyendas alrededor del marco bajo el bisel. Consideramos que, si en lugar de ese tono ocre-anaranjado, hubiesen seguido la variedad cromática del reloj y elegido poner leyendas azul neón, de manera que diera la sensación de resalte en las etiquetas de la información, el resultado habría sido mucho más impactante. Un color que, además, sería enormemente útil, porque es fácil de visualizar.

Comparativa: Casio W-86 VS Amazfit Neo

Tenía ganas de pisarle una review a Guti y no solo he hecho eso, sino que he ido más allá y me he aprovechado hasta de sus propias fotos (que no se las he robado, no penséis mal, gentilmente nos las ha facilitado a Zona Casio). Pero, ¿por qué queríamos hacer esto? Porque el producto a comparar se las trae. Se trata del, que dicen, nuevo y rompedor «smartwatch» Amazfit Neo, un reloj que desde que salió ha hecho arder el mundo de las novedades relojeras como la pólvora, e incluso lo han comparado como un competidor claro contra G-Shock. Aquí no vamos a hacer eso, no vamos a compararlo contra un G-Shock (esa comparación la hará Guti en su blog, os lo adelantamos), pero sí queríamos ir «algo más allá» de lo que todo el mundo va a hacer o, dicho de otra forma, rizar el rizo y verlo contra un Collection. ¿Y por qué? Pues porque por precio, el Amazfit Neo compite directamente contra Collection, estamos hablando de un reloj digital, con sensores, por 43 € (PVP oficial, fácilmente se puede encontrar por bastante menos, 37 € o 35 €, sin muchos problemas). Pocos pueden llegar ahí, y «ataca» directamente a los Collection WR-50, como los AE-1200, MWD-100, DW-291… O un W-86 o W-59 incluso. La gente pensará que por poco más – y con razón muchos dudarán – pueden conseguir un Amazfit Neo a precio de W-59. Ya veis hasta qué extremo de locura está llegando esto.

Claro que por ese precio sería mucho pedir cristal mineral, display íntegramente dot-matrix (el Neo solo tiene una línea superior de matrices, el resto son simples segmentos), MIP… Al final, si lo miramos fríamente, los sensores en sí no son muy caros. Queremos decir: un sensor hoy en día es una tecnología fácil de producir y de adquirir, no es como antes que tenían que hacerlos con materiales y procedimientos muy específicos. Lo complejo es implementarlo, y rodearlo luego de buenos materiales. Ya lo vimos en G-Shock con sus GBD-H1000 la que tuvieron que liar para que no se disparase el consumo de las antenas (con nuevos materiales de resina), o incluyendo en otros materiales cerámicos (GPR-B1000) o monocascos de fibra de carbono. O sea, que es en eso en realidad donde está el dinero, lo que llaman I+D, y una vez tengas ese asunto resuelto, es cuando puedes abaratar.

Otra de esas falsificaciones horribles y curiosas

Lo de las falsificaciones hay veces que es mejor tomárselo a risa, la verdad. Y esta es una de esas ocasiones. No sé quién es la marca que está detrás de «ésto», y quién se lo habrá inventado (y mucho menos, quién será el inocente que se lo vaya a comprar), pero es que peor no podrían haberlo hecho. El modelo en el que se inspiran (se supone) es el Casio AE-1200, uno de los modelos que más han «fusilado» los falsificadores últimamente. A ese modelo le han puesto unos elementos que dan bastante «vergüenza ajena» (menos mal que esa gente no trabaja para Casio), lo de «10 Year Battery» bueno…, no se lo creen ni ellos, el mapa-mundi es espantoso y hasta ridículo, y el LCA es una animación que muestra los segundos y gracias.

Si alguien lo quiere, bueno, al menos lo tiene en colores. Eso sí, también espantosos.

Las ideas locas de Casio: meter una grabadora en una guitarra

…Y no solo la grabadora (que tiraba de casettes, claro), sino también el amplificador incorporado. Todo el equipo, y todo junto, para que uno se montara su propio «estudio de grabación», guardara sus momentos de inspiración, y los pudiera compartir con otros o, simplemente, prestar la cinta (o venderla, quién sabe, si es que era un guitarrista virtuoso).

Este instrumento era un ejemplo de lo que entonces suponía Casio: mezclar cosas ya existentes, pero dándoles una vuelta (un poco loca, si se quiere ver así, pero útil en todo caso… – al menos para algunos -) y ofreciéndolas con un punto de vista diferente que nadie hasta el momento (o muy pocos) habían conseguido materializar. Se llamaba la Casio EG-5 y, para rizar más el rizo, encima funcionaba a pilas (llevaba seis, y también funcionaba con adaptador, claro). Imagínate «la historia»: tus colegas con aquellos mastodónticos equipos encima, con las cajas de amplis que pesaban media tonelada, con sus guitarras, sus cables y todo el tinglado, y tú solo ahí, con unas pilas, «y carretera».

Casio Collection: comparativa de tamaños

Mucho se ha hablado sobre el tamaño de los modelos de Casio actuales y de los antiguos. Sobre todo, en lo que respecta a su tamaño se ha notado una clara tendencia a hacerlos más grandes, algo evidente en algunas gamas como G-Shock. Pero seguro que a muchos os resultará curioso saber un poco cómo era el tamaño de aquellos primeros Casio respecto a los de ahora, y para ello nada mejor que elegir eso: uno de los primeros, primerísimos modelos. Tanto, que estamos hablando de uno de los modelos de resina que fueron inéditos en el mercado. Tras el carismático y novedoso F-100 que, con su módulo 52, apareció en el mercado en 1977, en 1978 vería la luz el F-200, con el módulo 55 y que sería su sucesor. Fue uno de los primeros relojes en ofrecer las, a posteriori, combinación de leyendas en color amarillo y blanco, y uno de los predecesores de los famosos y múltiples modelos de resina que coparían el mercado la década posterior.

Por lo tanto, es un modelo muy útil para comparar medidas y saber si realmente los relojes de aquellos años, en lo que a Collection se refiere al menos, eran tan compactos o no.

Las soluciones de información múltiple en los Casio antiguos (y que ya no se ven hoy)

Son muy conocidos, y estamos relativamente habituados (gracias en parte a que no hace tantos años que dejaron de fabricarse) a la característica de cambio de fecha/hora en algunos modelos digitales de Casio. Como el display tenía pocos dígitos, y la pantalla era relativamente pequeña, no había espacio para incluir la fecha y la hora a la vez, así que uno podía pulsar un botón, y consultar la fecha. Soltaba dicho botón, y volvía la hora.

Modelos de este tipo eran los F-30, F-14, F-12 o F-18, y algún que otro reloj de aquellos años, como los B612 de caja cromada.

Los relojes de Apple llevan tecnología de Casio (y esto puede suponer un enorme revés a los de la manzana)

Hace unos años, la firma Apple adquirió una antigua patente de Casio para usarla en sus relojes inteligentes (la número 7,868,880 en concreto). Esa patente era esencial, porque permitía mostrar la información, y permitía utilizar unidades de control y formas de visualización para hacerlo, en las modernas pantallas de los relojes inteligentes. Se puede decir que, en cada reloj de Apple, va un trozo de Casio (paradójicamente Apple acabaría haciéndose dueño del mercado de los smartwatches, pero eso en aquellos tiempos aún estaba por ver).

Sin embargo, Apple a partir de sus Series 3 (y sucesivas, hasta nuestros días) continuó su propia evolución, y es ahí dónde aparece el problema. La compañía Solas OLED Ltd., afincada en Irlanda, acusa a Apple de extralimitarse en esa patente y evolucionar su tecnología fuera o más allá de lo que le permitía. Algunos mentideros afirman que Solas lo único que quiere es sacar tajada con todo esto (ya lo hizo en procesos similares contra Google, LG, Samsung…), de hecho se les acusa de ser lo que se conoce en el argot como una «patent troll», compañías que buscan los mínimos resquicios de tecnologías que se salgan de las patentes para denunciarlas y obtener con ello beneficio. O dicho de otra forma: no aportan nada al consumidor ni al mercado (ni, sobra decirlo, a la evolución de los productos o tecnologías), solo buscan sacar pasta, dicho coloquialmente.

Armitron lanza un «pseudo-Marlin»

Actualización: Genial foto de comparativa de los logos que nos ha enviado Jokerblue (la tenéis tras el salto). ¡Gracias!

Original:

Llevamos mucho tiempo diciendo que si no es Casio, alguien lo haría. Y ese otro ha sido, precisamente, uno de sus grandes rivales para la gama Collection o «asequible»: Armitron. La firma estadounidense, que lleva en el negocio de la relojería desde 1956, ha lanzado varias colecciones vintage bajo la común denominación «Retro Collection». Esta colección se compone de The Rubik (55 $), en digital (que hace homenaje a algo tan clásico en los ochenta como el cubo de Rubik), el Ridgemont (75 $), en ana-digi, y el Griffy (55 $), que rememora los primeros modelos digitales con información por LEDs de los años setenta y que, en este caso, incluye dígitos LEDs en rojo.

De ellos uno de los más interesantes (que será en el que nos detendremos hoy) es el Rubik. Se trata de modelos claramente inspirados en todo: colores, acabados y diseño – e incluso en el logo – en los Casio Marlin, concretamente las variantes Swimmers o «nadador solitario» de los mismos (han calcado prácticamente el logo del nadador de modelos como los míticos W-30 de Casio).

Vuelta al ruedo: analógicos contra digitales

Estuve hablando durante esta mañana con una persona a la cual, tras realizar un voluntariado, sus chicos le habían dado el detalle de regalarle un reloj, de un modesto precio pero notoria calidad y marca muy reconocida (y valorada) en el panorama relojero histórico español. Sin embargo, acabó recurriendo a un Casio digital (de la serie Collection) que ahora usa diariamente. Durante un buen rato me estuvo exponiendo las razones de por qué le desagrada tanto el formato analógico. Son unas razones que seguramente muchos de vosotros compartiréis, aunque no sean genéricas.

Eso no quiere decir que no use relojes analógicos o de agujas, sin embargo es tal la utilidad de un digital, que el analógico ha quedado relegado a un mediocre segundo plano.

El «divertido» anuncio de las Casio Mini

Muy interesante el anuncio de época de la Casio Mini, no solo por poder apreciar en un tamaño considerable el logo de la antigua Casio de los setenta, el cual solo de por sí nos transporta a otra época muy distinta a la que vemos hoy, sino por los «sabrosos» ejemplos de los usos de una calculadora que, en aquellos años setenta, nos ofrecían.

Ahora todo eso se ha visto reducido a un único aparato: el smartphone. Una pantalla en donde (si aciertas con la tecla y no tienes la vista cansada, ni cambias de pantalla sin querer o cierras la app al meterlo en el bolsillo, así como mil inconvenientes más de esos trastos de hoy, el más sambólico ejemplo de la sociedad actual) tienes todas las calculadoras que quieras a tu disposición. Claro que uno tiene tantas que nunca sabe cual usar y ninguna le agrada, saturación, hastío y lo que en mi tierra llaman «refalfio» en estado puro. Pero eso no ocurría antes. Tener un aparato de estos en el bolsillo era casi la gloria, y ojo, que únicamente podías contar con seis dígitos y las operaciones básicas de suma, resta, multiplicación y división. Nada de cambios de signo o raíces cuadradas, ni mucho menos funciones científicas como las potentes ClassWiz actuales.