La magnífica colección de relojes de Carlos, en Zona Casio

Hace unas semanas se puso en contacto con nosotros Carlos, un coleccionista de relojes de Casio que había estado acumulando magníficos ejemplares. Nos contaba cómo había empezado a redescubrir sus modelos de la infancia gracias al Museo Marlin y cómo, en páginas como ésta, había podido profundizar en los mismos. Eso le llevó a despertar su afición y su afán por intentar conseguir los modelos que en su día usaba, desde su infancia, y también aquellos añorados y magníficos relojes de la Casio de entonces.

Nos confesaba que había llegado un momento en que decidió parar, en algún instante tenía que detenerse y decir basta, y consideró que ese día había llegado. Entonces decidió quedarse con algunos de los modelos que le inspirasen o le transmitieran algo especial, y deshacerse de todos los demás.

Donar relojes

La acuciante crisis de hace unos años sorprendió a más de uno dejándole al limite de la subsistencia. De poseer unos ingresos más o menos seguros y fijos, pasaron a quedarse totalmente desprotegidos, al borde de la indigencia, sobre todo en la clase obrera, media y baja.

Algunas de esas personas descubrieron de la peor forma que su colección de relojes, a la que le habían dedicado mucho tiempo y pasión y, también, bastantes ahorros, distaba muy lejos de valer lo que en su día habían pagado por cada una de sus piezas. Descubrieron de la forma más cruenta y descarnada que coleccionar relojes es un buen pasatiempo, pero, y casi siempre, una fatal y nefasta inversión.