El «divertido» anuncio de las Casio Mini

Muy interesante el anuncio de época de la Casio Mini, no solo por poder apreciar en un tamaño considerable el logo de la antigua Casio de los setenta, el cual solo de por sí nos transporta a otra época muy distinta a la que vemos hoy, sino por los «sabrosos» ejemplos de los usos de una calculadora que, en aquellos años setenta, nos ofrecían.

Ahora todo eso se ha visto reducido a un único aparato: el smartphone. Una pantalla en donde (si aciertas con la tecla y no tienes la vista cansada, ni cambias de pantalla sin querer o cierras la app al meterlo en el bolsillo, así como mil inconvenientes más de esos trastos de hoy, el más sambólico ejemplo de la sociedad actual) tienes todas las calculadoras que quieras a tu disposición. Claro que uno tiene tantas que nunca sabe cual usar y ninguna le agrada, saturación, hastío y lo que en mi tierra llaman «refalfio» en estado puro. Pero eso no ocurría antes. Tener un aparato de estos en el bolsillo era casi la gloria, y ojo, que únicamente podías contar con seis dígitos y las operaciones básicas de suma, resta, multiplicación y división. Nada de cambios de signo o raíces cuadradas, ni mucho menos funciones científicas como las potentes ClassWiz actuales.

Empieza el curso escolar y llegan las científicas de Casio (en 1984)

Ayer, ojeando una revista antigua, de octubre de 1984 en concreto, y al lado de una interesante prueba de un precioso Opel Kadett GSi (de los GSi «de los de antes», de aquella época en que los coches eran agresivos de verdad, no como ahora que GSi y GTi no es más que un nivel de acabado, y puedes elegirlo con el motor que quieras, incluso diésel si te parece) venía un anuncio de las nuevas calculadoras de Casio para el curso 84/85. Sí, ha llovido. Por aquellos años el curso – como ahora en España – comenzaba a mediados de septiembre, pero los niveles superiores de instituto (BUP y carreras profesionales como F. P.) no lo hacían hasta octubre, de ahí que Casio decidiera incluir anuncios en las revistas de la época en el mes de octubre. Porque, como veis, hacen mención a sus calculadoras científicas (las «normales» casi estaban prohibidas aún en los niveles anteriores de estudio).

Que un alumno de aquellos institutos tuviera una de estas calculadoras no era algo baladí. De hecho, los centros educativos de ese tipo sufrían una escasez de material enorme, que arrastraban desde años atrás. Tanto es así que algunos centros se veían obligados a retrasar su inicio de clases y otros, incluso, a no poder abrir por falta no solo de material, sino de profesores. Otra curiosidad es que algunos centros de enseñanzas medias no empezaron a ser mixtos hasta los años ochenta, a pesar de que la Ley General de Educación Básica (E.G.B.) ya llevaba casi un lustro en marcha.

Webinar de Casio Classwiz en Youtube

La División de Calculadoras de Casio México ha difundido recientemente un nuevo webinar (es el segundo) sobre el uso de la línea de calculadoras Casio Classwiz. Es interesante, y bastante amplio (más de una hora de duración), en donde un profesor, acompañado de la Coordinadora Académica de Casio México, la dra. Claudia Méndez, exploran en profundidad y nos cuentan los entresijos de las Classwiz.

Si quieres conocer un poco más acerca de esta línea de calculadoras científicas, tienes el vídeo a continuación.

Cuando Casio realizó un prodigio: introducir un sintetizador en una calculadora

Cuando la banda alemana de música techno, Kraftwerk, formada en Düsseldorf en 1970, lanzó su single «Pocket Calculator» en 1981, y recorrió las carreteras con su espectacular show «Computer World Tour» («mundo computerizado»), decidió ir un paso más allá. No solo lograron superar retos en el escenario memorables (como sincronización de música e imágenes, o la colocación de maniquíes en el stage de su canción «The robots»), sino que consiguieron que la propia Casio se implicara con ellos en un proyecto absolutamente alucinante (para la época, e incluso para hoy). Fue, ni más ni menos, que incorporar uno de sus sintetizadores en el modelo de calculadora VL-80. Un modelo que, por cierto, saldría al mercado en una edición especial del grupo musical.

Sin embargo eso fue más bien un genial movimiento de marketing, porque para realizar el sencillo en sí, los chicos de Kraftwerk recurrieron a un modelo comercial y real de Casio ya existente en 1979, la brutal Casio fx-501P («P» de «programable»), que se vendía con una suerte de accesorios y plantillas que, colocadas encima del teclado, convertían este instrumento electrónico en algo muy diferente: pasaba de ser una soberbia calculadora, a ser un sintetizador de música.