¿Se puede hacer negocio vendiendo relojes de segunda mano?

Cuando compras un producto por equis valor, y a lo largo de su vida útil obtienes un beneficio mayor que el del dinero invertido en su adquisición, se dice que lo has amortizado. Por ejemplo, un automóvil. Si te compras un vehículo por, pongamos de ejemplo, mil euros, y ese vehículo te dura cinco años, si a lo largo de esos años has gastado menos que lo que hubieras desperdiciado en autobuses, averías, pérdida de tiempo, taxis en los días de huelga, e incluso suelas de zapato y demás, has hecho una buena compra. Tu auto te ha salido «rentable».

Sin embargo, si en lugar de un utilitario te compras un superdeportivo de cien millones, y cada vez que lo usas pierdes dinero (se avería, gasta una bestialidad por kilómetro…), y, encima, no hay apenas demanda de él, por lo que para venderlo tendrías casi que regalarlo, se dice entonces que se devalúa muy rápidamente. Los relojes, en general, son este tipo de producto. Nada más salir de la relojería (o de abrir el paquete, en su caso) se devalúan de forma significativa.

Lógicamente, hay cosas que son muy relativas, y que no podemos cuantificar, al menos fácilmente, con dinero. Por ejemplo, el placer de conducir un superdeportivo, la esencia de su deportividad, su atracción visual, la satisfacción de tenerlo. O el placer y encanto de determinado modelo de reloj. Porque el hombre, nosotros, a diferencia de la breve lección en economía que acabamos de ver, no somos una calculadora. Nos movemos muchas veces pasionalmente, por instinto y por impulsos que nada tienen que ver con las pérdidas y ganancias, sino con nuestro corazón.

Un reloj, por tanto, no es una buena elección para hacer negocio. Ciertamente, puedes amortizar muchos modelos si cuantificas su precio y lo comparas con el servicio que te han dado, pero aparte de eso, a la hora de ponerle un precio para revenderlo siempre saldrás perdiendo. O casi siempre.

En Casio todos los años lanzan ediciones especiales. Son versiones de determinado modelo que sólo aparecerán ese año, y, además, en número limitado (como la que hemos visto hace poco). De forma que, o la adquieres en ese momento, o nunca. Hay gente que se dedica a comprar los primeros éste tipo de ediciones solamente para esperar un poco y luego venderlas a precios astronómicos en sitios como eBay.

A veces ni siquiera es necesario que sean ediciones especiales, sino versiones diferentes. Pongamos por caso un simple F-91W. Su versión estándar la puedes encontrar en casi cualquier tienda por menos de diez euros. Pero si decides irte por una de las ediciones diferentes (no estoy hablando de las versiones en color, sino de los lanzamientos comunes al original, como el F-91W-3DG), su precio puede llegar a ser escandalosamente alto. Si en su día te compraste el F-91W por diez euros, y ahora lo vendes -en estado nuevo o seminuevo- por el doble, has hecho un negocio redondo. Eso teniendo en cuenta que probablemente lo logres vender por más del doble. Pero ni siquiera esto funciona con todos y ni es una norma fija. A veces las ediciones fuera de la estándar tienen tanta distribución y salida como la básica (como la DB-36-9AVDF del DB-36-1AV), y si en su día te compraste varios modelos de ella para luego revenderlos, has hecho poco menos que el tonto. Otras veces, por cualquier peregrina razón, una determinada versión, a pesar de ser rara, «no cala». Simplemente la gente no la quiere y punto. En otras ocasiones ocurre al contrario: un modelo de lo más vulgar, que nadie miraba para él cuando lo fabricaron, es ahora objeto de culto. Un buen ejemplo de ésto son algunas versiones de los «marlin», algunos Pathfinder o los asombrosos DEP. También puede ser que se haya puesto de moda, por alguna película, o por llevarlo determinado personaje público.

Pero no hace falta que tengas que estar al tanto de los nuevos modelos para lanzarte en cuanto salga alguna edición especial. Si eres bueno cuidando tus relojes -o te los han dejado en herencia-, hoy en día los vintage son una moda. Hay gente que los busca desesperadamente. Obviamente, puedes vender un HD de los ochenta por unos veinte euros, pero uno de los modelos más cotizados, como las versiones con caja en titanio de los ochenta, en estado nuevo (o, como se conoce popularmente con el acrónimo NOS), pueden pagarse por ellas enormes cantidades de dinero. Esto tiene su razón de ser: hay muy pocos modelos, menos aún que, con el paso del tiempo, estén nuevos. En la época en que se vendían muy poca gente podía hacerse con ellos.

Creo que muchos de nosotros, en alguna ocasión, hemos tenido que deshacernos de algún reloj y venderlo. La mayoría somos conscientes de que con ello hemos perdido el dinero, es decir, no lo hemos amortizado y no hemos hecho tampoco «negocio» con él. A pesar de que sí tuviera valor sentimental. Pero así son las cosas. Los relojes no deberías tenerlos para calcular cuánto pierdes o ganas con ellos, sino por el mero hecho de disfrutarlos. Por lo tanto, la pregunta sería: ¿conviene deshacerse de ellos? La respuesta es sencilla: no. Pero si no tienes más remedio, si quieres vender tus posesiones porque las deudas te acosan o porque te has mudado, intenta conservar siempre aquéllos a los que más cariño les tengas. Porque el mercado no sabrá apreciarlos como tú.

| Redacción: Zona Casio