Redescubriendo las bondades de los relojes Casio durante el confinamiento

Louis Cheslaw escribe para el The Strategist, en el New York Magazine. Ayer, publicaba una interesante columna contando su experiencia durante el confinamiento. Relataba que tuvo que aprender a no depender del transporte público, y del smartphone, tanto como lo hacía antes. Pero como convivía en una casa compartida por varias personas, se veía en la necesidad de salir a comprar a menudo, por lo que ir caminando a todas partes no era una opción. Acabó entonces usando el servicio público de bicicletas. El problema con ese servicio es que, aunque es bastante competitivo, se vuelve muy caro si se pasa del tiempo de uso, así que necesitaba algo que le informase rápidamente del tiempo que ha estado usando el vehículo. Dado que tiene que ver la hora de un vistazo, entre el tráfico y esquivando a otros usuarios de la carretera, un reloj analógico no era una opción, pues tenía que fijarse demasiado en las manecillas, acabando siendo un peligro.

Decidió entonces que lo mejor sería elegir un digital, pero, ¿cual?

Fue cuando recordó que, recientemente, le había hecho una entrevista a un experto en relojería. Éste le había contado que aunque había probado muchos relojes inteligentes, al final ninguno de ellos superaba lo que ofrecía un sencillo Casio digital. Así que nuestro hombre se fue en búsqueda de un Casio asequible, y con unos números grandes y fáciles de ver para cuando circulase en bicicleta. Lo encontró en un F-108. Admite que primero lo usaba para sus viajes en bicicleta, comprobando que había sido todo un acierto: los dígitos se veían muy bien, el reloj era ligero, además era robusto al estar hecho de resina, por lo que no había miedo a golpes. Y podía limpiarlo sin complicarse.

Lo llevó a una reunión, y se encontró con que uno de sus amigos lo llegó a confundir con un DW-5600 de G-Shock, por lo que encima, el F-108 era «resultón», y aparentaba más de lo que era. Fue así cómo descubrió que, en realidad, combinaba con todo tipo de atuendo, y no solo el deportivo, así que acabó llevándolo consigo a todas partes. Ahora confiesa que hasta lo usa de alarma, sustituyendo al smartphone y evitando tener que dormir con el móvil pegado. Por menos de 20 $ – cuenta -, su reloj ha sustituido de muchas maneras a su smartphone, y le ha permitido estar más tranquilo, más desconectado y, por lo tanto, menos agobiado. Y ahorrar pagos excesivos en su alquiler de bicicleta para desplazarse por la ciudad.

| Redacción: ZonaCasio.com / ZonaCasio.blogspot.com