
Desde que ayer leí una novela, en donde a uno de los protagonistas su novia le regalaba un Gulfman que tanto deseaba, no he dejado de pensar en las razones de por qué nos gustan tanto estos relojes. Lo cierto es que tengo que admitir que no conozco -obviamente- las razones de que os gusten a vosotros, los que nos visitáis, y tampoco voy a atreverme a conjeturar sobre ello. Pero sí sé por qué me gustan a mí.
Casio es una de las pocas marcas de relojes que no te decepciona. Tampoco quiero parecer un incauto y deciros que ninguno de sus modelos me ha decepcionado, pero aunque en alguno de ellos sientas cierta decepción, siempre tiene otros aspectos favorables que, en cierta medida, lo compensa y equilibra, algo que no ocurre con otras marcas.

Por ejemplo, me decepcionó el W-202 cuando lo tuve en mis manos por primera vez, debido a su «minúsculo» tamaño, pero su módulo amigable y su gran ligereza y comodidad lo compensó en cierta manera. Me decepcionó la fatal lectura del W-753, o el engorroso W-734, sin duda alguna de las mayores decepciones que he tenido con Casio. Pero en el otro extremo, me sorprendió gratamente las dimensiones a «reloj serio y sin concesiones» del fenomenal W-215 (para mí de lo mejor de los últimos modelos de Casio), la plasticidad estética de los ERA-100 o la solidez y armonía del G-9300.
Sin embargo, ninguna otra marca me ha sorprendido positivamente en cuanto lo he tenido en mis manos. Incluso marcas de renombre con movimientos automáticos me han decepcionado. Las que no eran por motivos estéticos, eran por su enorme peso (los mecánicos suelen tener un peso brutal, debido a su maquinaria). Y en cuanto a los cuarzo… Bueno, cualquier aspirante a competidor de Casio se ha quedado, bajo mi punto de vista, por los suelos. No es que yo vaya ante esos modelos con una cierta predisposición, os confieso que en muchos de ellos iba totalmente con la mente abierta y deseando sinceramente encontrar «un rival» o un sustituto de mi Casio que estuviera a la altura. Pero es que no hay, no hay. Tal vez el fabricante que en cierto modo podría estar a la altura de Casio sea Citizen con sus Q&Q, pero la falta absoluta de soporte para estos relojes fuera de Japón, y la imposibilidad de dar con el modelo que quieres (en comparación con Casio, que encuentras sus modelos en cualquier parte) «echa para atrás» a cualquiera.

Por lo demás el resto de las marcas no merece la pena ni mencionarlas. No voy a dar nombres, porque no quiero poner contra las cuerdas ni menospreciar a ningún fabricante, pero no hace falta. No hay ninguna que te encuentres lo que te encuentras en Casio. En algunos digitales hubo momentos de mi vida en los que me gasté bastante dinero, pero que en el instante de ponértelos te viene a la mente aquéllo de: «buffff! ¿¡Dónde voy con ‘ésto’!?». Sin embargo, con Casio siempre tienes muchas más probabilidades de acertar.
Hay modelos de Casio que, en lo personal, me parecen unas soberanas piezas de relojería. Modelos que, por una u otra razón, no tienen parangón en ninguna otra marca y bajo mi punto de vista, después de haber probado y visto cientos de relojes, no tienen parangón con nada de lo existente. Estos modelos son, para mí, el GLX-5600/GWX-5600, y los AMW-701 y MTD-1055 (MDV-700). A estos añadiría los fenomenales y completísimos DB-36, un reloj que me ha salvado de más de un apuro. Seguro que tú también tienes tu modelo de Casio particular e insustituible, pero te aconsejo una cosa: no pierdas el tiempo comparándolo con cualquier otro de diferente fabricante, buscando algún contrincante digno de él. Porque seguro que no hay. No hay. En este presente que nos ha tocado vivir, donde los relojes -sobre todo digitales- casi se hacen «a patadas» en cualquier cobertizo o «cuchitril» de China, Casio es de los pocos fabricantes «de la antigua escuela» que quedan. Y eso se nota en sus acabados, sus prestaciones y su calidad. Tienen, además, esa variedad de modelos que ningún otro fabricante posee a día de hoy. Por eso, buscarle competidor que esté a la altura es una tarea inútil. Una pérdida de tiempo. Un sinsentido en un mundo hecho para venderte lo que sea, y, principalmente y si cuela, una pila prendida de un trozo de plástico que -dicen algunos- es un reloj. Por eso Casio nos gusta tanto. Porque siempre tienes la sensación de haber pagado un precio justo y de haber aprovechado tu dinero, mientras que con el resto de fabricantes muchas veces te sientes como si te hubieran estafado.
Por eso, y no ya porque nos guste Casio, sino por sentido común, no te arriesgues con otras marcas. No merecen la pena. No hay ninguna a su altura.
| Redacción: Zona Casio