Otros usos curiosos de las cinco alarmas de los Casio

Puede ser que, para algunas personas, disponer de cinco alarmas («Five Alarms») en el reloj sea algo excesivo. En esta era de los smartphones y tablets podría llegar a parecer un derroche y una función innecesaria. Yo no pienso así, y quizá estos «otros usos» de las cinco alarmas que os sugerimos aquí (estamos abiertos también a vuestras ideas) os haga cambiar de opinión.

En este post-reflexión, escrito a la intemperie, en mitad de la nada, y en un camino que antaño había sido vía de ferrocarril, vamos a recapacitar sobre una de las funciones que hacen ser a los relojes de Casio dispositivos tan, tan peculiares.

Por supuesto estas ideas no tienen por qué ser excluyentes, lógicamente, con el uso normal y convencional para el que las alarmas han sido concebidas, es decir: despertarnos o avisarnos de un hecho/evento determinado. Vamos con ello:

Caducidad de alimentos. ¿Cuantos de nosotros hemos abierto frascos de frutas en conserva, o «cartones» o bricks de frutas, los hemos dejado en el refrigerador, y luego no recordamos cuándo los hemos abierto? Normalmente este tipo de alimentos deben mantenerse refrigerados, una vez abiertos, de cuatro a cinco días. Si el primer día llevamos el reloj con la pantalla de alarma y lo ponemos en la primera, el segundo en la segunda, y así sucesivamente, solo tendremos que consultar la pantalla de alarma del reloj para saber los días que tenemos el envase abierto. Obviamente, ¡que no se nos olvide actualizarlo cada día!

Cuenta atrás a una fecha importante. ¿Te faltan cinco días para casarte, y temes que se te olvide la boda?, -es broma, supongo que ninguno habréis llegado a ese extremo, habitual en el profesor Philip Brainard (Robin Williams de la pelicula Flubber de 1997)-, pero pongamos por caso que quieres seguir a diario la aproximación o fin de un evento importante. Pues pon el display de tu alarma en la 5, y luego cámbialo de manera regresiva (4, 3….), hasta ese día en cuestión.

Recordar plantas de edificios, números de escaleras o portales. Si en lugar de hacer uso de los números de alarma, dedicamos una (la cinco, por ejemplo) para tareas de «recordatorio», los posibles usos se incrementan notablemente. Podemos usarla poniendo en los minutos el número de portal (hasta 59) o la planta de un edificio que queramos recordar (la quinta, la séptima…). Podemos usar esa alarma para «anotar» números que, si unimos la zona de horas y minutos pueden ser hasta 2359, en el caso de que no tengamos ningún cuaderno o elementos para anotar a mano. O, simplemente, que nuestro smartphone se haya quedado sin batería (lo más habitual, en los tiempos que corren).

Anotar números de teléfono. Y si combinamos varias alarmas de distintas pantallas de la forma del ejemplo anterior podremos, incluso, anotar números largos, como números de teléfono o números secretos (PINs y/o PUKs), una información también muy habitual en nuestros días. Si eres un detective o un agente secreto, la agradecerás.

¿Ves cómo tener en nuestro reloj cinco alarmas es algo que no molesta ni ocupa sitio, y puede ser realmente útil y sacarnos de más de un apuro? Y es que las alarmas, queridos amigos, nunca, nunca sobran.