De plásticos, pilas y baterías

José Naranja me preguntaba el otro día por qué no le cambiaba sin más la pila a mi LDF-10 y volvía a utilizarlo. Y tiene mucha razón, esa sería una muy buena solución, pero las razones por las que no lo haga son varias.

Una de ellas es que, aunque el coste de una pila sea minúsculo, no tiene sentido gastar dinero en un reloj que apenas voy a utilizar, tan sólo muy de cuando en cuando. Es un derroche inútil.

Otra de las razones tiene que ver más con la ética y el sentido común, y es ecológico. En los tiempos en los que estamos la tecnología de pilas está ampliamente superada, una tecnología que -para relojes- tenía su sentido en los años setenta, pero que desde los ochenta ya existen soluciones muchísimo mejores.

Una pila tipo botón es una enorme fuente de contaminación. Cada una de ellas puede contaminar hasta 600.000 litros de agua, si multiplicamos eso por la cantidad de relojes a pilas que se venden, nos podemos hacer una idea del enorme peligro ambiental al que nos enfrentamos.

Bien es cierto que las pilas botón se pueden reciclar, pero aparte de que no todo el mundo lo hace, o ni pueden hacerlo (en algunas poblaciones no existen puntos de recogida), es mucho más inteligente reducir o usar alternativas ecológicas más limpias, que reciclar. Y en el mundo de la relojería, por fortuna, no es como en otros productos (como los coches) en donde apenas hay opciones, porque en relojería sí que hay muchas alternativas y quien sigue usando pilas para su reloj es porque es un necio, un insensato, o un ignorante. Tan claro como eso.

Tenemos relojes mecánicos, y en Casio tenemos relojes solares. En este aspecto, en Casio tenemos tres opciones en solares: solares «sin más», hechos por Citizen o Seiko, con baterías en torno al mes de autonomía y cuyos módulos montan muchos relojes de Casio dentro de su línea Collection y Edifice; Tough-Solar, con acumuladores que ofrecen meses de autonomía, o Batteryless, con capacitadores de un par de semanas de autonomía.

Últimamente se está dando mucha publicidad al problema de los plásticos en los océanos (lo cual es muy digno, no tengo nada en contra de ello), pero se pasa por alto el problema de las baterías y pilas. Con miles de millones de smartphones por el mundo, cuyas baterías duran unos pocos años y luego solo un minúsculo porcentaje se recicla, el problema es muy grave. Como suele pasar, no ocurrirá nada hasta que no sea demasiado tarde: hasta que no tengamos el peligro a las puertas de nuestra casa, y el agua que bebamos o los alimentos que ingiramos estén envenenados por sus peligrosísimos compuestos de metales pesados.

En el terreno de los smartphones, por desgracia, a día de hoy no existe una alternativa limpia, pero tenemos suerte que en la relojería sí existe. ¿Por qué seguir, entonces, utilizando pilas? Y aún peor: muchos fabricantes (sobre todo Seiko y marcas baratas chinas) siguen recurriendo a pilas de apenas dos o tres años de duración. Es un contrasentido, una idiotez y una burla a nuestra dignidad. Nadie en su sano juicio, y a estas alturas de la película -como decíamos al principio- debería tener que usar un reloj con una pila de tan ridícula duración. Eso supone cada dos o tres años estar abriendo el reloj (con el consiguiente daño y desgaste) y, encima, estar arrojando al medio ambiente -y adquiriendo- productos muy contaminantes.

Es hora ya de que el consumidor, habida cuenta que normativamente las autoridades no quieren implicarse, diga»basta» y no adquieran ese tipo de productos. Es hora ya de que les digamos a los fabricantes que utilicen soluciones más limpias, que las hay, y son mucho mejores y beneficiosas para todos. Porque cuando el problema sea ya irreversible, como ocurre con los plásticos, ellas -las multinacionales- se lavarán las manos, nos darán la espalda, y tendremos que pagar los consumidores las consecuencias, y seremos nosotros quienes sufriremos el efecto de sus malas artes.

Por lo tanto, si tienes un reloj con una pila de semejante ridícula duración, cuando se te agote quítasela, llévala a un punto de reciclaje, y aparca ese reloj a un lado y opta por un modelo más ecológico. Todos te lo agradeceremos, y tu conciencia y tú los primeros.

¿Sabías qué…?

– No hay datos contables, pero una estimación a la baja indica que cada año se tiran a la basura 35.000.000 kg. de pilas y baterías.

– Para contaminar lo mismo que 40 pilas alcalinas (las que más daños hacen al medio ambiente) sólo se necesitan 11 pilas botón.

Una sola pila botón puede contaminar el agua que consumen durante toda su vida 30 personas.

– Las pilas, además, son enormemente ineficientes: la energía eléctrica en ellas contenida es 450 veces más cara que la energía de la red eléctrica.

– Antes de reciclar, intenta reutilizar (usar pilas recargables) o sustituir (usar energías limpias, como la solar, o la mecánica -a cuerda-).

– Aunque las pilas se reciclan, no pueden recuperarse todas sus materias primas: sólo se obtiene, en el mejor de los casos, del 50 al 75% del material.

– La mayoría de las pilas son utilizadas para esparcimiento, y no para dispositivos básicos o imprescindibles.

| Redacción: ZonaCasio.com / ZonaCasio.blogspot.com