El manifiesto G-Shock: estamos preparados para todo

En 2022 estamos acostumbrados a que nos hagan preguntas. A que nos cuestionen la elección. A escuchar que su opción es muy superior a la nuestra y por tanto somos idiotas. O peor aún. A que piensen que el hecho de llevar un reloj, hoy en día, es una decisión absurda. Para ellos y para nosotros aquí va el manifiesto G-Shock.

¿Por qué utilizas un reloj de resina? Mira mi Omega de acero valorado en cinco mil euros.

¿Por qué utilizas un reloj que solo da la hora? Mira mi pulsera Xiaomi que me dice los chorrocientos mil pasos que doy cada día

¿Por qué utilizas un reloj de juguete? Mira mi Apple Watch con todos los datos y notificaciones que me da y que me está convirtiendo en un paranóico.

¿Por qué utilizas un reloj? Ya tenemos la hora en el móvil.

Sí, amigo. Nos cuestionan. Tu cuñado se viene arriba tras haberse convertido a la secta de los ordenadores de muñeca. Que si son relojes de plástico. Que si no tienen tecnología. Tu amigo te dice que no hace falta reloj porque en el smartphone esta todo. La misma cantinela una y otra vez.

Muy bien. Haced lo que queráis, cuñados y amigos del mundo. Nosotros sabemos por qué utilizamos un Casio G-Shock.

¿Por qué elegir un reloj G-Shock?

No hay un motivo concreto para usar un G-Shock. De hecho pueden ser varios. Por moda, por resistencia, por el color del modelo, por olvidarse de cambiar pilas (¡o cargar baterías!), por las funciones del módulo, por estética, por las características del bisel o la caja. Por todo a la vez.

Pero no es eso lo primario a la hora de usar en nuestra muñeca un G-Shock. Ni mucho menos.

Usar un G-Shock significa que no eres de los de tener una vida parsimoniosa. Que no quieres dejarte llevar. Que rehuyes la pereza. Que te vas a levantar de la silla en cualquier momento para hacer cualquier cosa. Llevas puesto un reloj válido para ir a la guerra, imagina lo que puede asustarte tener que hacer una tarea física o pensar si estás en condiciones de disfrutar o afrontar cualquier plan que te propongan.

Soportar estoicamente el vómito de tu hijo. Cambiar la rueda del coche. Podar un seto. Bañarte en el mar. Salvar a alguien que se está ahogando. Meter la pizza en el horno. Salir a hacer cien kilómetros en bici. O veinte andando por la Sierra. Romperte las manos aplaudiendo a tu equipo de fútbol en el estadio. Bucear en México. Trabajar en Marruecos. Surfear en Tarifa. Patinar en el parque. Preparar una barbacoa. Dar martillazos por la casa. Montar una estantería de Ikea. Montar en moto. Caminar por el Bronx. O por el barrio de Salamanca en Madrid. Ir de pesca con tu padre. Desfondarte con superseries en el gimnasio. Disfrutar de un fin de semana de locura con amigos sin apenas dormir. Pasar la aspiradora. Cargar con la compra del supermercado. Verte obligado a correr por llegar tarde a tu cita. O porque te apetece correr. Aguantar un chaparrón inesperado sin que te importe un pimiento.

El manifiesto G-Shock: está preparado para cualquier situación y ser activo.

Todo eso es usar un G-Shock. Todo eso lo puedes hacer con un G-Shock. De hecho solo lo debes hacer con un G-Shock, porque si lo haces con otro reloj o con una de esas guarreosas pulseras cuantificadoras chinas es más que probable que no resistan el trajín y tarde o temprano te dejen tirado: su cristal se romperá, la correa se partirá o el movimiento mecánico terminará con más imprecisiones que Julio Salinas ante el portero rival.

No hablemos de un smartwatch de los que hay que alimentar todos los días por muy Apple que sea. O un Garmin que haya que cargarlo una vez al mes. Sus baterías morirán en dos o tres años; o la enésima actualización de software saldrá mal y ese bonito reloj solo servirá para la chatarra, mientras tu G-Shock permanecerá listo hoy, mañana y en 2035.

El manifiesto G-Shock: un estilo de vida activo y sin compromisos

La clave de G-Shock está ahí. En el estilo de vida. No en el manido lifestyle de hoy en día cuando nos referimos a artículos que son tendencia (en lo que G-Shock también es válido). Hablamos de ser activo. De estar dispuesto a casi todo. De aborrecer el compromiso de las baterías que se agotan y los softwares que caducan. De no querer estar monitorizado al detalle como si fuésemos un robot. De renunciar a la conexión permanente con notificaciones y datos. De optar por botones en lugar pantallas táctiles. De preferir relojes a computadoras.

Actividad. Consistencia. Fiabilidad. Durabilidad. Permanencia.

Cuando miras tu muñeca ves la hora y algo más. Ves un reloj que forma parte de ti, de tu modo de ver y vivir la vida. Que estará contigo muchos años. Décadas. Eso es un G-Shock y eso es el manifiesto G-Shock.

(Fotografía de portada de Imani Bahati en Unsplash. Fotografía en el texto de Tigran Hambardzumyan)